PENBOLIVIA, filial COCHABAMBA

PENBOLIVIA, filial COCHABAMBA
Mostrando las entradas con la etiqueta Cuento boliviano. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cuento boliviano. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de mayo de 2016

Fragancias en una sola noche de Teresa Constanza





Los cuentos que nos trae Teresa Constanza Rodríguez en “Noche de Fragancias”, muestran la versatilidad de la autora para gestar relatos que impresionan la mente del lector. Cada cuento trae en sí una esencia que lo caracteriza y lo convierte en algo singular, y esto provoca el surgimiento de sensaciones de complacencia. Al leer el libro, el lector toma para sí aquella vivencia existente en cada historia y se proyecta hacia un camino multidimensional donde los estímulos son cada vez más pertenecientes a un entorno intraambital.

Teresa Constanza inserta en su libro relatos breves y minificciones, y dentro de un multiestilo, como observa Guillermo Samperio, cada cuento emana una fragancia particular, y el lector puede vislumbrar una realidad particular en cada relato. Esta forma de narrar posibilita a la autora ejercer su rol de artista puesto que con cada pincelada verbal muestra un cuadro de la realidad que se expresa en múltiples facetas, como un caleidoscopio que se mueve con las singularidades mentales del lector.

El diálogo simbólico de los personajes con el lector es de Yo a Tú, puesto que los protagonistas inmersos en los relatos muestran su vivencia en el eterno ahora (tiempo gestáltico) y el contacto es inmediato, manteniendo las particularidades de dos personas que dialogan de forma indirecta acerca de la existencia diaria, entre vivencias y sueños.

No hay forma de no ser impresionado con el trasfondo de cada relato, de donde emergen situaciones que impresionan y sorprenden. El universo expresado en los relatos ya no es simplemente “trimental”, dentro de una realidad concreta, sino que el pensamiento se traslapa en múltiples dimensiones haciendo que emerja el multiverso. En ese contexto, Constanza es una artífice que utiliza una variedad de instrumentos para generar un tono particular en cada relato.

Teresa Constanza Rodríguez Roca es una cuentista boliviana cuyos relatos han sido publicados en revistas y suplementos literarios de Bolivia, Chile, Alemania, Australia y México. Asimismo, sus cuentos han sido publicados en antologías especializadas publicadas en Bolivia y en México. Con su cuento “La víbora” ganó el premio Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela y fue finalista en el premio Adela Zamudio con “Presa al instante”. Publicó en México para Latinoamérica el libro “Función Privada y otros cuentos” (Fontamara, 2005). Es socia activa del PEN Bolivia, filial Cochabamba.

“Noche de Fragancias” de Teresa Constanza resulta ser una colmena de relatos con sabores distintos donde se mezclan la realidad y la ficción, incitando a la mente a penetrar en un cosmos burbujeante, lleno de imaginación y creatividad.
(*) El autor es escritor, psicólogo y presidente del PEN Cochabamba.


Fuente: http://www.lostiempos.com/lecturas/libros/libros/20160220/fragancias-en-una-sola-noche-de-teresa-constanza_333757_742122.html
 



lunes, 11 de enero de 2016

ALGUNOS CUENTOS DE GONZALO LEMA




Anita Triveño, Los Tiempos
Comenzar el año con una variedad de cuentos puede ser muy entretenido, sobre todo cuando se abordan historias poco comunes en realidades bastante ocurrentes de ciencia ficción. Tal es el caso de Gonzalo Lema y su libro “Después de las bombas”, que contiene 14 cuentos de diversas temáticas.
Desde el inicio estos cuentos me han atrapado tanto por su contenido como por su forma. Lema tiene una manera de escribir sencilla y pulcra, lo que hace que leas mucho en poco tiempo y sin percatarte de ello. La imaginación, además, juega un rol muy importante en estos relatos. Si bien Lema describe lo que ocurre, muchos de los detalles los deja a tu imaginación, lo que hace que participes de la historia y la adaptes a tu propio agrado.

Uno de los cuentos que más me gustó fue “El mal amigo”. La trama se centra en un personaje que se encuentra agazapado contra un árbol en espera de otro hombre al que planea matar. Lo interesante es que lo hace mientras la Tierra llega a su fin, justo a su alrededor, sin que él no piense en otra cosa que no sea su venganza. Es un cuento de apenas tres hojas, pero no le faltó nada más al autor para hacerte comprender a este personaje; para imaginar y experimentar ese entorno, esa realidad; para asombrarte ante las emociones humanas más comunes y verlas desde un ángulo completamente distinto.

Otro de los cuentos que más me sorprendió fue justamente el que da título al libro: “Después de las bombas”, que plantea una situación real que ocurre muy a menudo en cualquier sociedad, la expectativa del nacimiento del hijo perfecto. Partiendo de esa frase que muy seguido escuchamos decir a las mujeres que no tienen hijos al momento de ver a un niño haciendo berrinche: cuando tenga mis hijos ninguno va a ser así. Esa esperanza que yace hasta en la herencia biológica: ojalá mi hijo nazca con los ojos de la abuela, atormenta a algunos padres a tal grado que la decepción que conlleva cuando el niño en cuestión no cumple estas características, puede devastar a toda la familia. Lema toca este tema de una manera compleja, pues no se trata únicamente de seres humanos. No me gustaría arruinarles la historia, sólo comento que el cuento es muy reflexivo para esta realidad, pese a sus elementos fantásticos, e incentivo a todo el que me lee en estos momentos que busque leerlo también.

Catorce cuentos en este libro, todos con su encanto y mensaje. Cada uno sorprendente, algunos chocantes, pero ciertamente bellos a su manera. Felicito a Gonzalo, espero sinceramente que siga escribiendo más cuentos de esta naturaleza. Quedan “de lujo”.

(*) La autora es escritora.
Fuente: http://www.lostiempos.com/lecturas/varios/varios/20160109/algunos-cuentos-de-gonzalo-lema_328981_730887.html


La globalización de la Literatura Boliviana





Willy Oscar Muñoz, Los Tiempos

La publicación de “Peajes. Cuentos que se pagan” de Galia Yaksic, que Grupo Editorial Kipus acaba de publicar, es sintomático de una realidad actual en la producción literaria nacional, la que problematiza el alcance del concepto de literatura boliviana. ¿Es literatura boliviana la última producción de Edmundo Paz Soldán o Giovanna Rivero? Por su residencia en los Estados Unidos, ellos son considerados “escritores latinos”, una forma de expropiación que se olvida del origen boliviano de estos escritores. De la misma manera, Rodrigo Hasbún, que también escribe desde el exterior, tiene los dos pies puestos, simultáneamente, en otras tierras y en ésta, como la protagonista de su novela “El lugar del cuerpo”.
Galia Yaksic pertenece a esa generación de escritores bolivianos jóvenes con larga residencia en otras tierras y que se ha nutrido de otras culturas. Su colección de cuentos sugiere que Bolivia es un punto en el concierto de naciones. Temáticamente, su texto es representativo de la globalización de la literatura boliviana, de aquella que ha expandido su horizonte temático a espacios extranjeros, a la vez que está genuinamente enraizada en el territorio nacional. Ella, como boliviana, ficcionaliza sus experiencias en otros territorios, lo cual da lugar al inevitable extrañamiento, a la alienación, a la conflictiva comparación del aquí y del allá, a la añoranza del terruño natalicio y al anhelo del retorno. Estos son los ladrillos temáticos con los que Yaksic construye sus cuentos, protagonizados generalmente por personajes femeninos, a menudo profesionales exitosas en el exterior, incorporación que signa el paso significativo de la mujer boliviana que se labra un espacio privilegiado en el mundo contemporáneo.  
“Peajes” está dividida en cuatro partes, “La espera”, “La mente”, “Los versos y “La libertad”. Cada parte contiene tres cuentos. La característica principal de esta colección es la descentralización territorial y la acción en tiempos cibernéticos. Los cuentos tienen lugar en los más diversos espacios, desde un centro minero del altiplano hasta Estocolmo; desde la especificidad de un mercado callejero boliviano hasta los fríos túneles de un metro que se dirige a un campo de refugiados políticos en Kiruna. Simultáneamente, la diversidad cultural fundamenta varios cuentos. Tematiza la condición de la exiliada, quien observa una cultura diferente, a la vez que es percibida como extranjera. El espacio codificado es amplio: desde culturas en las que se vive a la carrera, donde los amores son de minutos, hasta la especificidad de lugares pobres de nuestra tierra. Asimismo, Yaksic codifica una diversidad de emociones de personajes en diferentes espacios. Así, ficcionaliza la unión de una mujer con el hombre amado de otra cultura, quien profesa un sistema de creencias muy diferente a la boliviana. A través de él conocí a Dios, afirma la narradora. En los pasajes de este cuento, “El que siempre sonríe o la fe”, se imbrican lo poético, lo erótico y lo místico. Dice ella: él “cantó la ciencia que yo no conocía hasta que pude comprender que en él se había escrito con letras finas un carácter sublime, que conocerlo era deleitarse con el estilo de una única y monumental obra de arte”, como lo es esta colección de cuentos.
El tema del exilio y del retorno a la patria son recurrentes. Entre sus variantes están la alienación en tierras extrañas, el paulatino cambio de cultura que crea un cisma entre una desolada madre boliviana y sus hijos, enajenación descrita simbólicamente como el quitarse un abrigo pesado para ponerse encima armaduras complicadas, impenetrables culturalmente para la madre. Sin embargo, el retorno de los personajes a la patria también pone al descubierto la marginación, el racismo, la discriminación, así como las diferencias generacionales de una juventud que juzga los males sociales de sus mayores. Así Yaksic desentraña la relación de nuestro pasado indígena y su herencia tanto cultural como racial a nuestra realidad contemporánea.
El lenguaje de los cuentos de Yaksic confiere a estas ficciones una dimensión alegórica. El hilvanado de los signos escriturales de su lenguaje explosiona el tradicional significado de las palabras, ellas significan más de lo que se lee, devienen un medio epistemológico que ponen al descubierto la profundidad de sentimientos ante determinadas situaciones culturales. Su lenguaje funciona como la metonimia de la cultura. Los lectores no pueden más que parar la lectura y cavilar sobre frases como “hay idiomas que son caricia y otros que son sopapo. Hablar diferente es sentir diferente”. ¿Cuántas relaciones socioculturales profundas emanan de estas frases? Con este manejo del material lingüístico Yaksic construye sus cuentos, a veces poéticos, pero siempre incisivos, inteligentes. Esta colección de cuentos confirma la posición de vanguardia que Galia Yaksic ya se venía labrando con su anterior producción literaria en nuestro país.

(*) El autor es escritor y miembro del PEN-filial Cochabamba.
Fuente: http://www.lostiempos.com/lecturas/varios/varios/20160109/la-globalizaci%C3%B3n-de-la-literatura-boliviana_328978_730882.html