PENBOLIVIA, filial COCHABAMBA

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jueves, 3 de julio de 2014

"Entre las Horas" de Cecilia Romero

Editorial Nuevo Milenio
No de páginas 125.
Año: 2010

Un libro de cuentos donde las historias confluyen al viaje como tema y como eje que abre la mirada personal e íntima de la autora. La memoria y los personajes miran el vacío, celebran los encuentros pero por sobre todo las despedidas.

miércoles, 25 de junio de 2014

Reescribir hasta que duela

"Cuando el escritor tiene la capacidad de recrearse, que lo haga; si no lo hace, también puede morir" 



Reescribir hasta que duela


De: Giovanna Rivero 

“Lo mío es el cuento”, me dice Guillermo Ruiz Plaza en una conversación por chat. Me lo dice no para aclarar o justificar nada, sino como quien expresa un rasgo de personalidad, algo esencial a una especie o, de no existir esa suerte de determinismo, como quien se ha decidido -cual Ulises surcando mares- por una línea en el horizonte.

Me dice también que la reescritura es la mejor parte de su oficio, pues “allí cobra sentido todo”. Y estoy de acuerdo. Yo también disfruto intensamente de ese momento en que, tendidas las cartas y sus arcanos sobre la mesa, todavía y más que nunca es posible torcer el destino de los personajes o subrayar (o atenuar) sus decisiones, sus palabras, la manera en que prefiguran su presencia respecto a sus rivales en ese crucigrama de circunstancias que uno ha creado.

Reescritura y no sólo corrección, subrayo, pues en este viaje de regreso lo que importa es la mirada, que cambiando unos grados su ángulo consigue ver y revelarle al lector aristas y hendiduras en las acciones y espacios de los personajes que llevan el cuento a un nivel simbólico mejor logrado, más inquietante, mejor conectado con las aguas del subconsciente.
Es precisamente sobre esta apuesta de Ruiz Plaza, la reescritura, que quiero anotar un par de factores interesantes y puntualmente valiosos como parte de un modelo de aprendizaje. Y cuando digo “aprendizaje” no me refiero únicamente a los escritores o escritoras que recién se avientan en esa caída libre que es la escritura creativa, sino a los que estamos en permanente búsqueda, en perpetuo ensayo, con algunas certezas conquistadas pero aún muchísimas regiones de franca y desafiante oscuridad por penetrar.

Primero: Guillermo Ruiz Plaza ha reescrito todos los cuentos que forman parte del volumen La última pieza del puzzle, publicado en 2013 por la nueva y prometedora editorial 3600. Es un libro elegante debido tanto a la prosa cuidada como a un nivel de densidad que no todo conjunto de cuentos alcanza.

Como bien dicen sus editores, se trata de relatos “orgánicos y unitarios”. En la mayoría de los cuentos el mundo interior de los personajes es el núcleo que dinamiza todo el relato, aun cuando la realidad parece, en un principio, actuar por cuenta propia: un niño es el más sensible testigo del inexorable deterioro del matrimonio de sus padres; una adolescente es sometida a tortuosas prácticas de piano; un inmigrante boliviano llega a conocer el lado siniestro de los apartamentos franceses; un huérfano revisa, desde las orillas de ese otro que lo habita, la noche en que murieron sus padres. Textos, en fin, que hacen del espacio doméstico el nido más fértil para alimentar los pájaros de la extrañeza.

Este logro visible del volumen es consecuencia, creo yo, de fuerzas más profundas que se asientan en el deseo mismo de responder a la realidad con una contraparte ficticia, pero no por eso menos real, sino más inquisitiva y desnuda.  

Comparando ambos momentos creativos, uno de los cuales ya es público gracias a 3600, y el de la reescritura, cuyo proceso Guillermo ha tenido la generosidad de compartir conmigo, es posible justamente percibir el trabajo simultáneo de, por un lado, roer el hueso hasta llegar a lo que Harry Belevan llama el “episteme fantástico” y, por otro, de galvanizar a los personajes, ya sea a través de una electricidad nueva en los diálogos o a partir de una sutilmente distinta disposición de los párrafos y de los adjetivos que funcionan como discretas tuercas capaces de hacer del texto una textualidad, es decir, una dimensión alternativa o paralela, un desdoblamiento que se produce gradualmente y que deja al lector equilibrándose en un limen pantanoso.

Belevan dice que el “episteme fantástico” sólo puede ser descubierto desde una sensibilidad filosófica, aquella que tanto los personajes como el lector se verán empujados a despertar y desplegar en la medida en que el relato ponga en entredicho la realidad y ellos se sientan conminados a comprender de qué trata semejante desajuste.

Esta sensación, por llamar de algún modo a la inquietud que paulatinamente provocan los cuentos de Ruiz Plaza, es la que experimenté, por ejemplo, al redescubrir Sombras de verano. Los fragmentos del texto A, en los que el autor describía los objetos o la atmósfera desde cierta pudorosa distancia, ahora en el texto B se nos aparecen limpios, sin la intermediación de la duda, sino expuestos, metiendo de lleno al lector en ese magma oscuro, húmedo y casero que es un departamentito francés, asolado por el calor de junio, amenazado por las moscas, el hedor y la decrepitud de los vecinos.

Ni en este cuento ni en ningún otro se profanan las leyes naturales como en el clásico fantástico, sino que, insisto, Ruiz Plaza apenas nos aproxima a ese episteme de extrañeza que está siempre en el umbral de la muerte y/o la demencia.

En otras palabras, la propuesta literaria de Ruiz Plaza parece estar de acuerdo con una máxima del pensamiento cuántico, aquel que afirma que la realidad se completa con la imaginación. Sin duda, tarea por excelencia del demiurgo: poner su imaginación al servicio de un mundo que hasta ese momento es sólo una abolladura caótica de signos, palabras, sucesos sin una verdadera conexión entre sí.

El hilo que ordena ese flujo casi absurdo es su imaginación, mas no sólo la que usa para concebir el temperamento de sus personajes y el desenlace amargo o grandioso de los relatos como cadena moral, sino fundamentalmente la metaimaginación, es decir, aquella que respira como un espíritu en los personajes y por cuya puerta ingresamos a otro plano de la realidad. Eso es exactamente lo que sucede en el cuento El atributo, cuyo protagonista debe rendir cuentas de su pasado atroz antes de que un “estigma” místico cristiano le tome lo que queda de su cuerpo.

Segundo y breve: Sinceramente creo que la reescritura como ars poética, sobre todo en un escritor joven como Guillermo Ruiz Plaza, pone en evidencia la diástole de su ambición y la ascética de su humildad. Volver sobre lo publicado para hurgar en la propia cosecha y entender con renovada lucidez las zonas pantanosas y las fácilmente transparentes, es un ejercicio de altísima rentabilidad.

Es así, creo, como se construye una simbología propia, tensionándose en ese diálogo interior entre la textualidad y el impulso, poniendo además el tiempo como mediador.

Guillermo ha rebautizado este segundo momento creativo con el título de Sombras de verano, y la idea, según me ha comentado, es justamente publicar en Francia este volumen de relatos galvanizados. Ese cambio en el lugar de (re)nacimiento del libro B es profundamente coherente con este recorrido, como quien reencarna bajo una nueva configuración astrológica, no siempre desde una absoluta borradura.

Estoy segura de que los lectores también se beneficiarán de esta magnífica didáctica y camino de templanza que es la reescritura. En todo caso, Sombras de verano es la prueba de que elpuzzle ha radicalizado su naturaleza incompleta y es así como esa última pieza puede todavía ir deviniendo en contornos que nunca más se ajusten al molde original. Por ese camino parece ir la apuesta literaria de este cuentista y eso, sin duda, hay que celebrarlo. 

Fuente: Letra Siete

martes, 10 de junio de 2014

La ciudad de anillos abiertos: Entrevista a Gabriel Chávez Casazola


Entrevista a Gabriel Chávez Casazola sobre el Primer Encuentro Internacional de Poesía
Por: Cecilia Romero
Fuente: Ecdotica
Sopla el viento de mayo, liviano y húmedo; estamos en Santa Cruz de la Sierra, en alguna terraza de la ciudad nos recibe el poeta sucrense Gabriel Chávez Casazola, autor de El agua Iluminada (La Hoguera 2010) y La mañana se llenará de jardineros (La Hoguera, 2014), con su ya característico sombrero Panamá ecuatoriano, de paja toquilla, testigo y compañero de sus viajes literarios. Así, establecemos un diálogo sobre el Primer Encuentro Internacional de Poesía en la Ciudad de los Anillos en el marco de la XV Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra.
Un encuentro de distintas voces que arribaron de diversas geografías, 30 poetas de toda Latinoamérica y que contó con la presencia del nicaragüense Ernesto Cardenal, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
- ¿A qué caminos te lleva la poesía?
Como reverberación de mi trabajo de escritura de estos últimos años, la poesía me ha llevado de la mano a varios países y ciudades donde se realizan encuentros, festivales y lecturas. Allí he podido conocer muchas voces y apreciar el valor de estos espacios, en los que poetas internacionales llevan su palabra a una nación y la siembran, al tiempo que recogen y se llevan consigo la obra de los autores del país que los acogió. Este diálogo de poéticas es enriquecedor tanto para los creadores como para los lectores.
Desde esta comprensión, actualmente procuro acercar poetas internacionales a Santa Cruz, la ciudad donde vivo, pero también a otras ciudades del país -como Cochabamba, donde se concretó la visita del ecuatoriano Xavier Oquendo, este pasado marzo, o la publicación en Kipus de un libro del argentino Carlos Aldazábal- para hacer posible una mutua escucha y un diálogo que enriquezca la poesía boliviana.
Ya van tres años en que el carácter internacional de la Feria del Libro de Santa Cruz ha sido marcado por la presencia de poetas cuya llegada a Bolivia hemos gestionado junto a Paura Rodríguez, mi compañera de vida. En 2012 arribaron varios poetas de Argentina; en 2013, uno de España y otro de México; y ahora, en 2014, seis poetas de otras tantas naciones (Colombia, Brasil, El Salvador, Nicaragua, México y Argentina) para reunirse, esta vez, en un encuentro internacional formalmente organizado como tal, gracias a una iniciativa de la Cámara del Libro de Santa Cruz, responsable del evento, en cuya planificación y realización participé junto a los poetas Oscar Gutiérrez y Víctor Paz Irusta.
Pero, además, hay otros espacios muy valiosos en Santa Cruz, como la Semana de la Poesía, que realiza el Centro Patiño, que ha traído ya a tres poetas internacionales entre 2013 y 2014, o el Postítulo de Escritura Creativa de la UPSA, dirigido por la narradora Magela Baudoin, donde se han hecho presentes ya varios autores de otras naciones, y que está convirtiéndose en un semillero de nuevos creadores en poesía y narrativa.
La delegación de poetas junto a Ernesto Cardenal
La delegación de poetas junto a Ernesto Cardenal
- La Ciudad de los Anillos fue el marco del Primer Encuentro Internacional de Poesía, ¿Podría hacer una breve evaluación de la jornada donde los poetas nacionales e internacionales se encontraron?
El encuentro se desarrolló en cinco jornadas. Se realizaron tres veladas de poesía en la Feria Internacional del Libro, con dos mesas de lectura cada una, en las cuales se escucharon las voces de casi 30 poetas. Hubo, además, una noche de lectura dedicada de forma exclusiva al poeta Ernesto Cardenal, que a sus lúcidos 89 años estuvo presente en Bolivia gracias al apoyo de Fundación “Pedro y Rosa” y el diario El Deber.
Tuvimos la presentación de cinco libros de poetas internacionales y de tres libros de poetas nacionales participantes en el encuentro. Y, además, una hermosa lectura de cierre frente al petroglifo de Samaipata.
Como decía, este tipo de encuentros permiten apreciar una diversidad de registros y visiones poéticas, tender puentes entre poetas y ampliar las posibilidades de los lectores de poesía, en un país como el nuestro donde se importan muy pocos libros del género y apenas se conoce lo que está sucediendo en la poesía contemporánea, pues estamos desconectados de los circuitos editoriales y de difusión latinoamericanos y globales.
- Dicen que la poesía es el género mayor, podrías comentarnos algunas coincidencias temáticas en los autores, vale decir, un punto al que la poesía confluye y que se evidencia en el encuentro.
En lo personal, me resisto a considerar la poesía como un género literario más, sea mayor o menor. De hecho, creo que la poesía a menudo está más cerca de la pintura, de la fotografía, de la visión mística o de la intuición filosófica que de la narrativa o el ensayo.
Creo también que vivimos una época de voces singulares, donde no hay movimientos o escuelas tan marcados como en el pasado. Pese a ello, es interesante descubrir notas comunes en una y otra voz, o bien suscitaciones comunes que subyacen a la escritura de unos y otros poetas.
Verbigracia, cada vez encuentro más poetas interesados en acercar la poesía a los lectores, es desencriptarla, en hacerla más humana, más emocional, más relevante para los lectores y menos un ejercicio verbal onanístico del poeta, y esto sin que pierda calidad estética ni los diferenciales del lenguaje que le es propio.
- Sobre la participación de Ernesto Cardenal podría comentarnos ¿Cuál fue la impresión que pudiste percibir que se lleva el poeta invitado principal del encuentro sobre la vitalidad de la literatura boliviana?
La presencia de Cardenal en Santa Cruz fue muy importante por dos razones: Primero, porque permitió a muchas personas escuchar a un poeta de talla mayor, interesarse en su poesía y en la poesía -así fuera por la vía del mito que rodea al nicaragüense-, y conocer los diferentes registros de su escritura.
Sobre este último punto, quiero destacar que la lectura de Cardenal en la Feria del Libro fue especialmente valiosa, ya que escogió poemas de todas las etapas de su vida, desde sus ingeniosos epigramas para Claudia –cuyo rechazo a los requiebros del poeta sigue siendo vengado por éste per saecula saeculorum- hasta sus poemas revolucionarios sandinistas, pasando por su maravillosa etapa mística urbana, tan cercana a la cultura pop de los años 50 y 60 del siglo XX y a los miedos y quimeras espaciales de la Guerra Fría; una etapa que dio origen a una poesía única, solo posible en un monje trapense iluminado por las luces de neón de colores o por el resplandor de la bomba atómica, y que, como dice Eduardo Chirinos, vio a Dios en el humo azul de la marihuana.
Pero además, la segunda razón por la que su llegada fue importante, es porque ayudó a visibilizar el Encuentro de Poesía y la Feria del Libro, concitando la atención internacional hacia la Bolivia literaria.
Cardenal, asimismo, visitó un centro cultural en un barrio popular de Santa Cruz, el Centro San Isidro, donde se realiza el taller de poesía Poetangas, de Gustavo Cárdenas; y la plazuela Callejas, epicentro de lecturas públicas de poesía en la ciudad de los anillos, pudiendo seguramente formarse una impresión de estos espacios y, al menos parcialmente, del acontecer de la poesía boliviana.
- Pasando a otro orden de temas pero en relación con todo lo anterior ¿Cómo va tu propio proceso, esperamos nuevo libro o libros de poesía?
Acabo de presentar la edición boliviana de mi libro más reciente, La mañana se llenará de jardineros, y ahora trabajo en la revisión de dos antologías de mi poesía, una que está siendo publicada en Buenos Aires con el título de Cámara de niebla y otra en Quito, a la que debo darle nombre estos días.
También saldrá una tercera antología en Colombia antes de fin de año, y hay pendientes invitaciones a publicar en otros países, que espero lleguen a concretarse en el 2015. Tengo otro libro en preparación, este sin prisas, y aún no definí la publicación del libro de poesía mística que fue finalista del Premio “Fernando Rielo”, y que titula A la sombra de tus alas.
- Para finalizar ¿Cómo evalúas el rol de la Cámara del Libro de Santa Cruz en este encuentro?
Su papel fue central, ya que hicieron posible el encuentro y lo organizó logística, financiera y operativamente. Mi persona y los poetas Oscar Gutiérrez y Víctor Paz Irusta asesoramos y coordinamos los contenidos literarios y viabilizamos la presencia de los poetas, pero el encuentro es una actividad de la Cámara. Por cierto, los poetas organizadores estamos muy agradecidos a la Cámara del Libro, a sus directores –Jorge Luis Rodríguez, Sarita Mansilla, Peter Lewy, entre otros- y a su equipo de trabajo– Melissa Pereyra, Ninoska Heredia y tantos más-, por comprender el valor de la poesía y darnos su confianza para construir, entre todos, este encuentro.
———–
Al terminar este diálogo, resuena en la tarde la palabra “encuentro” como posibilidad y realidad en este abrir espacios que generó la ciudad de los anillos abiertos y así en concordancia con la impronta del paisaje, Gabriel se vuelve transparente y todo vuelve a circular en su vasto mundo interior, son ya varios años dando a luz libros y artículos, lugares donde se mantiene viva la noción celebrante donde el lenguaje versa sobre su barrio de niño, los cines, la soperas de las grandes casas, la melancolía y la memoria.

miércoles, 28 de mayo de 2014

ENCUENTRO CON ERNESTO CARDENAL




Como se sabe, la XV Feria Internacional del Libro fue abierta en Santa cruz con la presencia del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal; quien aparece en la foto junto al Dr. Oscar Arze Quintanilla, Director del Instituto Indigenista Interamericano, con Sede en México,  en el despacho del padre Cardenal Ministro de Cultura en 1982.

El Instituto indigenista prestó cooperación técnica destinada a los indios Miskitos que habitaban en la costa a atlántica del país. Conviene recordar que con ocasión del Octavo Congreso Indigenista Interamericano, celebrado en Mérida Yucatán México, el Ministro Cardenal envió una ponencia para creación de una Universidad Indígena de América  ofreciendo la sede en Monimbó, empeño que no pudo concretarse por la situación política que desataron los denominados “Contras” nicaragüenses que se oponían a la revolución sandinista y contaban con el apoyo de los gobiernos de Honduras y Estados unidos.


Al margen de lo anterior la poesía de Cardenal lleva un profundo contenido social y gran parte de ella está dirigida a los pueblos indígenas. Son ejemplos sus libros Quetzalcóatl el dedicado a Nene Kantule dirigente del grupo étnico Cuna  con quienes  lideró una revolución indígena Cuna impidiendo la apropiación americana de dicha región. Kantule estableció bases para la independencia de los pueblos indígenas, recogiendo algunos aportes de la cultura occidental, pero sobre todo destacando y diferenciando los valores de la cultura popular indígena. 

martes, 22 de abril de 2014

Qué sabemos sobre el Lienzo Sepulcral de Jesus


De Oscar E. Ruiz Calero
Fuente:
http://www.lostiempos.com/especiales/edicion/especiales/20140417/el-lienzo-sepulcral-de-jesus_251893_550531.html

EL LIENZO SEPULCRAL DE JESÚS.
Datos científicos, históricos y bíblicos.    
Al presente existe bastante información de más de mil estudios e investigaciones científicas del Manto Sagrado de Turín, llamado también: “La Sábana Santa”, “Lienzo mortuorio de Jesús”, “Síndone”, etc. (Que se la puede encontrar fácilmente en Internet). 

En resumen, hay exámenes científicos textiles, pruebas arqueológicas, anatómicas y hematológicas, forenses, plásticas, químicas y físicas, palinologías, paleográficas, numismáticas, fotográficas y tridimensionales sobre la impronta y, por supuesto, bíblicas. Todas ellas certificando la autenticidad del Lienzo sepulcral de Jesús.
Entonces ¿Por qué todavía hay duda y desconocimiento en la opinión pública en general, de que ésta reliquia arqueológica es legítima?

Los hechos históricos ya comprobados nos presentan lo siguiente:
Se califica como verdad la existencia de un hombre llamado Jesús de Nazaret, hace dos mil años en la zona del Oriente Medio. Que existen los cuatro Evangelios, junto con las Escrituras hebreas, arameas y griegas de hace milenios, hablando de un Mesías prometido con las referencias proféticas de los acontecimientos que ocurrieron y todavía van a ocurrir, conocidos como La Biblia o “El libro de los libros”. 
Pero, que este hombre llamado Jesús, sea el Mesías prometido, enviado por Dios, y que haya sido muerto a los 33 años de edad y resucitado al tercer día de manera milagrosa,  los incrédulos lo ponen en tela de juicio.
Si el lienzo sepulcral de Jesús es auténtico, éste debería ser un documento paralelo y complementario de los registros bíblicos de un hecho ocurrido hace dos mil años.¿Por qué se puede declarar esto?
Con la documentación oral y escrita presentada por muchos canales televisivos y la prensa, se podría decir que ya no debería haber dudas al respecto. Pero, como siempre en cualquier hecho, hay las opiniones disímiles y contradictorias.

Entonces, sin creer en dogmas de fe de ninguna clase, si uno acepta creer en la verdad del Lienzo sepulcral de Jesús, debe ser por algo razonable, lógico y comprobable sin lugar a dudas, ¿no le parece? 
Sin ingresar a interpretaciones religiosas, que generalmente se contradicen, al ser opuestas, con las siguientes tres preguntas esperamos tener las respuestas exactas. 
1.- La primera pregunta: ¿Qué documento fue realizado primero: El lienzo sepulcral de Jesús o los cuatro Evangelios bíblicos?
Vayamos a los exámenes.
Los escépticos contestarían de inmediato, que por su puesto, primero fueron escritos los Evangelios. ¿Qué nos demuestran los hechos?
El libro de Mateo se completó de escribir el año 41 EC.  El libro de Lucas el año 56-58  Marcos 60-65 y los libros de Juan con Apocalipsis el año  98 EC.
Jesús fue sepultado según la tradición y costumbres judías, dentro de una tumba excavada en piedra caliza, sin ser lavado por causa de estar ensangrentado (porque la sangre era considerada sagrada), cubierto con un lienzo de lino fino, (no vendado como la costumbre egipcia, que es de momificación); los ojos tapados con monedas y el cuerpo untado con un poco de aceites purificadores. Manera de sepultar que hoy siguen practicando los judíos, conforme lo corrobora el Rabino Micha Halpen. Mientras que a los malhechores, en aquellos tiempos, se los botaba en el Gehena, un lugar con llamas y brasas continuos, en las afueras de Jerusalén, donde también se tiraba la basura.

De los detalles sobre la tortura, crucifixión y muerte de Jesús, que se relatan en los cuatro evangelios, el lienzo es más completo en cuanto a información detallada de esos hechos y acontecimientos, enfoca particularidades muy importantes sólo posibles de lograr en el lugar y momento de la muerte y sepultura, pero a la vez, es un complemento de aquellos escritos sin presentar contradicciones.
Por ejemplo: En los Evangelios ni en documentos de la época se encuentra descripción alguna de la fisonomía y anatomía de Jesús. ¿Cuantos latigazos y con qué clase de látigo lo azotaron? Luego, ¿qué tipo de espinas y en que forma le pusieron una corona? 
Tampoco los Evangelios detallan el lugar donde le clavaron los tachones en las manos y los pies ni en qué costado del torso, si en el lado izquierdo o derecho, le traspasaron una lanza a Jesús luego de muerto. El tipo de sangre y sus características en vida y muerte.
De manera que el lienzo sepulcral con la impronta, tienen la respuesta a todos esos detalles que no están escritos en los Evangelios. Referencias desconocidas durante la Edad Media. Prueba de esto son los cuadros y esculturas de Jesús de aquel entonces, que lo representan distinto a los detalles que lleva el Lienzo. 

¿Qué artista o grupo de personas podrían haber realizado el lienzo de Turín, con solo el relato de los Evangelios?
Quiere decir que ¿Habrían inventado todo lo demás de manera certera? Y con pormenores sólo descubiertos con adelantos técnicos y científicos de los últimos siglos.  ¿Para qué o por qué?
 Respuesta:, El lienzo fue hecho primero, el año 33 EC. en Jerusalén, y luego recién los Evangelios escritos.

2.- La segunda pregunta: ¿Por qué razones sería inverosímil que, la impronta, hubiese sido hecha por algún o algunos falsarios?
No es una pintura ni grabado ni formado por emulsiones de materias que lo rodearon o un ocre con el que cubrieron a un individuo para presionarlo con la tela, pues esas imágenes resultan deformes e incompletas, semejantes a las logradas en la actualidad por personas que han tratado de imitar la impronta del lienzo sin éxito.
¿Sería posible que un solo individuo pudiera hacerlo? ¡Por supuesto que no!

Conociendo el sin número de detalles que lleva, tendría que ser un equipo especializado en teología, textiles, arqueología, historia, medicina, química, física, artes plásticas, palinología, numismática, fotografía tridimensional, informática, radiaciones, etc. etc.
Por ejemplo: el clavado de los tachones en las muñecas. Los granos de polen y esporas.  Las dos monedas de la época de Pilatos, con las que le cubrieron los ojos. Del contenido de suero en la sangre. En cuanto a la irradiación que formó la imagen y lo tridimensional de la misma, sólo pudieron ocurrir por casualidad fantástica e imposible.
Aún hay algo más sobre la dificultad humana.
Ya se vio que, con los análisis del radiocarbono 14, realizados el año 1988, los ateos e incrédulos tuvieron un gran fiasco al ser descartados esos análisis científicamente el año 2005.  (Probando que el lienzo no fue realizado en la Edad Media).
Respuesta: Por todos los hechos comprobados, sería absurdo, ilusorio e imposible pensar que esto hubiera sido realizado por mano humana. Y que sólo el Lienzo sería la única obra producida.

Última pregunta: ¿Fué Dios mismo, quien realizó la impronta en el Lienzo sepulcral de Jesús? Ésta pregunta es la más difícil de contestar de todas y más al hacerlo con la verdad absoluta. Vale la pena considerar lo confiable que es una Cédula de Identidad de una persona.
En el caso de Jesús, ¿si tuviera un documento de identificación de ese tipo, alguien podría desconfiar de su existencia y sacrificio? Usted tiene la respuesta.
Bien, entonces veamos la cédula o el documento de identidad de Jesús.
Son ocho personas quienes atestiguan escribiendo sobre  la existencia del Salvador y cada una desde distinto punto de vista: Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Santiago, Pedro, Judas y  Pablo, el octavo testigo clave. Dando el nombre de los padres, con la genealogía de David, Jacob, Isaac y Abrahán. Lugar de nacimiento, su estado civil etc. en realidad: su hoja de vida, con sus extraordinarias enseñanzas y profecías y hasta su muerte. Y el lienzo lleva el certificado completo de su defunción, con su fotografía del rostro y el cuerpo entero desnudo de frente y espalda. Su sangre con el ADN. y todos los detalles de su muerte violenta y criminal, además de la prueba de su resurrección sobrenatural y, de manera definitiva, la garantía de seguridad: ¡no poder ser falsificado ni plagiado! 

¿Qué más se podría pedir para una identificación exacta?
Conforme a los resultados logrados por más de 1.000 exámenes científicos, y en concordancia por la comisión STRP del año 1978, se puede concluir que la imagen o impronta del lienzo se formó por deshidratación y oxidación de la celulosa en las fibras superficiales de la tela de lino, posiblemente por una radiación instantánea desconocida, quizás de adentro para fuera, paralela del cuerpo con la tela (Irradiación colimada).

¿Qué cálculo de probabilidades matemáticas se pudiera obtener en cuanto a que, el documento de las Escrituras bíblicas, hecho por una vía y por otra el Lienzo sepulcral de Jesús, sean paralelos, coincidentes y complementarios uno del otro, del mismo acontecimiento sobrenatural? ¿Quizá de uno a infinito?
Respuesta: Por tanto, el sacrificio que Dios (Jehová o Yahvé) hizo con su hijo Jesús, derramando su sangre con su vida, dentro del “Nuevo Pacto”, para poder cumplir la finalidad del rescate a toda la humanidad del pecado y la muerte, ha sido el suceso más significativo del la historia universal; por este motivo, podríamos concluir que, Dios el Todopoderoso, lo registró y preservó en el lienzo fúnebre, para la posteridad como testimonio palpable de la Verdad.


jueves, 13 de marzo de 2014

Jorge Zabala: Su verdadero arte era la conversación: hipnotizaba y aturdía con sus ingenios, con su fina ironía inglesa

Zabala, por Jennifer Ann Gubrud. Foto: Claudia Ferrufino
Zabala, por Jennifer Ann Gubrud. Foto: Claudia Ferrufino

 Por: Jorge Komadina Rimassa
La Razón,13 de marzo de 2014


Jorge Zabala Suárez (1939-2014), poeta, ensayista, comentarista deportivo, tenista y gran brujo de la tertulia cochabambina, acaba de fallecer a los 74 años. Jorge, George para sus amigos, escribió que yo sepa tres bellos y raros libros de ensayos y poemas: Exorcismos (1971), Mundo Compartido (1968) y Las Hojas del Adivino (Plural, 1995).

Otros escritos suyos están dispersos y olvidados en artículos publicados en la prensa local, y versan sobre cine, pintura, espectáculo y libros. Le gustaba decir que el arte de un crítico de cine consistía en contar una película sin haberla visto. Esos textos están firmados con el seudónimo de Jorge Agrícola. A veces, con personas que no lo conocían, le gustaba hablar de Agrícola en segunda persona, como de un desconocido.

Pero su verdadero arte era la conversación: hipnotizaba y aturdía con sus ingenios, sus respuestas intempestivas, su erudición y su fina ironía inglesa. Era un seductor impenitente, cuyas palabras alcanzaban las más altas cimas cuando disertaba ante un auditorio femenino. Siempre encontraba analogías secretas entre los libros y los acontecimientos; se valía de los signos de lo cotidiano para descifrar el mundo de la historia, la filosofía y la política. Su pensamiento era fragmentario, nómada, rápido. Él jugaba con los argumentos, otros demostraban sesudas teorías. Los que compartieron con él en los viejos cafés de Cochabamba —El Crillón, El Horno, El Continental— cuentan que nunca perdió una disputa retórica.

Trabajó durante años en Las Hojas del Adivino, un libro cuyo hilo conductor es el imaginario occidental sobre la hoja de coca. No lograba cerrar el texto, el título nunca lo satisfacía. Cada día encontraba uno nuevo que superaba el precedente. Decenas de títulos se perdieron en sus bolsillos. Alguien le propuso una travesura digna de Macedonio Fernández: recuperar todos sus títulos en una lista y publicar un libro. ¿Cómo llamar una obra semejante? El Libro de los Títulos, respondió Zabala.

Por simpatía, ignorancia o bronca, algunas personas, gentes que viven en los “Márgenes del Rocha”, como titula uno de sus poemas, lo trataban de loco, pero él estaba convencido de que en realidad el mundo se había salido de sus goznes. En mi memoria así era el adivino Jorge Zabala, el “doble de sí mismo”.

Fuente: http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Jorge-Zabala_0_2014598562.html

miércoles, 5 de marzo de 2014

PSICOLOGÍA DEL ESCRITOR, PSICOLOGÍA DEL LECTOR Y TOMA DE CONCIENCIA: Una mirada desde la gestalt y dentro la literatura fantástica


Por: Iván Prado Sejas*

Fuente:http://amazingstoriesmag.com/2014/03/psicologia-del-escritor-psicologia-del-lector-y-toma-de-conciencia-una-mirada-desde-la-gestalt-y-dentro-la-literatura-fantastica/

Dentro de la literatura tenemos al escritor y al lector como dos personajes fundamentales en el proceso literario. Sin escritores no habría obras literarias, por lo tanto, tampoco habría lectores de relatos literarios, y al revés, sin lectores no habría escritores, ni obras literarias que puedan ser leídas; o sea, la literatura no existiría. Ella es posible gracias a la existencia del escritor que escribe las obras y del lector que las lee.

El escritor es aquel individuo que plasma en el espacio y en el tiempo una historia o un relato a partir de cómo él percibe la realidad o la irrealidad que le circunda. Esa percepción es interactiva puesto que el escritor va escudriñando las distintas dimensiones del entorno, ingresando en ellas y/o haciendo que ellas ingresen en su imaginario. Para escribir un relato el escritor usa distintas metodologías. Con una metodología estructural, el escritor diseña su historia, le da la forma y luego el contenido. Con la metodología intuitiva, por un lado, el escritor deja que su imaginación interna produzca el texto a través de “insigths” que le llegan a su mente concreta mientras él escribe, o el autor ingresa en la dimensión intuitiva y va captando con su mente las ideas que le vienen y las va plasmando en texto con la escritura. Así, el comportamiento del escritor comprende una macro función holística que abarca las funciones motoras, emocionales, mentales e intuitivas.

El escritor vive en un ambiente que le afecta en todo momento. Igualmente, el escritor afecta al entorno, a través del lector. Entonces, existe una interactividad continua organismo/entorno, conforme lo plantea la Gestalt. Si el entorno fuese “límpido”, “cristalino”, entonces, el escritor pondría todo de sí en su relato, y el entorno sería simplemente como un espejo. La historia sería un reflejo exacto de lo que el escritor piensa de la realidad. O de manera inversa, si el escritor fuera totalmente neutro, seguramente su historia reflejaría la realidad tal cual ella es. Sin embargo, ambos, individuo y entorno, se transforman y se tornan cada vez más abigarrados. El entorno en la medida en que la sociedad se desarrolla se convierte en un medio cada vez más complejo. Asimismo, en la persona que se desarrolla en una sociedad más compleja su ser organísmico y su campo organismo/entorno se enmarañan, por lo tanto, en la interactividad organismo/entorno emergen situaciones cada vez más complicadas. Y esto se da con mayor incidencia en el campo de la literatura fantástica (ya sea como ciencia ficción o como narrativa fantástica) donde el escritor no sólo trabaja en un universo conocido, sino que también ingresa en un multiverso, donde se presentan mundos desconocidos. Esto supone un mayor esfuerzo de parte del escritor para “leer” e interpretar nuevas realidades e investigar para darle sustento científico, histórico, social, político, cultural, mítico, espiritual, esotérico o de otro tipo, conforme el argumento de su relato.

En el transcurso de su vida el escritor, igual que todo individuo, configura en su cerebro distintos tipos de esquemas perceptivos. Estos esquemas o gestaltten influyen en su percepción y su comportamiento. En un desarrollo normal, el individuo asimila los datos que el medio le proporciona, y va haciendo parte de sí la información, en función de su experiencia e historia personal. Entonces, el escritor, como individuo, configura en su ser muchas gestaltten que influyen en su forma de ver el mundo, y en función de eso plasma sus historias y sus relatos. Si el escritor tiene la capacidad de darse cuenta, entonces, su producción refleja la realidad o la irrealidad, conforme ellas se presentan en todos los ámbitos o dimensiones. Si no tiene esa capacidad, el escritor reflejará de manera distorsionada la realidad, aun ingresando en el ámbito de la fantasía pura. En estas circunstancias, el escritor puede ser un agente de transformación o simplemente un agente de cristalización o cosificación.

Los relatos que el escritor elabora están llenos de historias tangibles o intangibles, reales o irreales, ficticias o autenticas, creíbles o increíbles, dentro de una gama multidimensional. Si bien el escritor se inventa historias cercanas a la realidad o crea mundos ficticios que van más allá de la realidad concreta, su anclaje es la realidad. Siendo la realidad que se vive el ancla de una obra, el lector comprende la misma; si no hubiera ese anclaje, no habría la interactividad del escritor con el lector. En esta situación, por ejemplo, el escritor de ciencia ficción puede plantear los avances técnicos más allá de lo existente, pero, en su relato esos avances tienen que tener una “objetividad”, una relación con la realidad, para ser inteligibles para el lector. Así, si el escritor de narrativa fantástica crea mundos, leyes, principios y seres que van más allá de la imaginación, en su relato tiene que “concretizarlos”, de tal forma que el lector pueda “verlos” en sus características singulares y “entender” sus comportamientos.

En la vida cotidiana el escritor también usa los mecanismos de resistencia, como cualquier individuo. Los mecanismos de resistencia, de a cuerdo al enfoque gestalt son: La Introyección ocurre cuando el individuo incorpora en sí mismo rasgos o característica de otros y que no le corresponden a él; la Proyección se genera cuando el individuo proyecta al entorno o a un individuo rasgos de su propia personalidad; la Retroflexión se da cuando el individuo se hace a sí mismo lo que desea hacer al otro, la Confluencia ocurre cuando el individuo no percibe una frontera clara entre él y el entorno, por lo tanto, no sabe lo que quiere o lo que no quiere; la Deflexión es una manera de esquivar el contacto directo con el otro; el Filtraje ocurre cuando el individuo tiene esquemas mentales demasiado rígidos. En este contexto, y usando los mecanismos de resistencia, se puede decir que aquello que se genera en la mente creativa de un escritor y es llevado al “papel” es una forma de proyección. El autor coloca en su obra partes de sí mismo, conforme él percibe la realidad o la irrealidad. Los esquemas perceptivos que se configuran en el cerebro del autor determinan su comportamiento, y por lo tanto, afectan en sus procesos emotivo-cognitivos. En el ámbito de lo fantástico, el autor prácticamente vuela por mundos imaginarios que se dibujan en su mente y se plasman en una obra.
Sin embargo, no todo lo que escribe el autor es proyección. El autor puede también tener una lectura del ambiente, y esos datos traducirlos en un relato. El escritor investiga, analiza y traduce la información en una novela o cuento. El autor, también puede usar la intuición, conforme Husserl lo plantea, para captar la realidad tal cual ella es. A través de la intuición las ideas emergen en la mente abstracta del escritor, y éste los traspasa hacia la mente concreta, para traducirlas y plasmarlas en un relato inteligible.

Otro mecanismo que un escritor puede utilizar es la introyección donde el individuo “se traga” aspectos que no hacen parte de su ser. Esto quiere decir que el escritor no asimila la información, simplemente lo mantiene como objeto extraño, pero, lo introyectado afecta en su conducta de escritor. Entonces, si el escritor es un sujeto que tiene muchos introyectos, entonces, en sus obras, reflejará más la irrealidad que la realidad. Este tipo de escritores pueden ser poco creativos, puesto que tratan de repetir lo que el entorno les dice, aunque piensen que ellos son los autores de las ideas. O sea, simplemente reflejan lo que los introyectos señalan. Los escritores que funcionan con introyectos tienden a ser simples repetidores del sistema vigente.
Otro aspecto importante en la psicología del escritor es la toma de conciencia. La toma de conciencia (awareness) es la habilidad de darse cuenta de la realidad interna o de la externa. El individuo que tiene capacidad de toma de conciencia, se da cuenta de sus sensaciones corporales, de sus sentimientos y emociones, de sus pensamientos e intuiciones. A partir de esa toma de conciencia, la persona puede manejar adecuadamente la manera de hacer contacto consigo mismo y con el entorno; puede asimilar mejor los conocimientos adquiridos y las vivencias alcanzadas. La toma de conciencia puede ser individual, social, ecológica y/o transpersonal.

Un escritor con capacidad de toma de conciencia se da cuenta de lo que pasa en su interior, se conoce a sí mismo (aunque ese conocimiento no sea perfecto), conoce sus sentimientos y pensamientos, y puede manejar los mismos conforme la situación o las situaciones que se le presentan en la vida cotidiana. Un escritor con poca capacidad de toma de conciencia, simplemente vive la vida conforme ella se va dando, y ve de forma concreta las cosas, más en términos de causa y efecto. (p.e. Me amas, te amo; me odias, te odio). El escritor que tiene capacidad de darse cuenta, normalmente es un sujeto que transforma (se transforma a sí mismo y transforma la sociedad). El escritor que tiene poca capacidad de toma de conciencia (o ninguna) es un sujeto que simplemente mantiene las cosas como están o conforme se van dando. Así, puede convertirse en un sujeto que cristaliza o cosifica las creencias, ideologías, costumbres, comportamientos, etc.

En la literatura fantástica, el escritor que transforma presenta obras que involucran cambios, grandes transformaciones, novedades sorprendentes, realidades oscuras y pesadas que dan lugar al nacimiento de nuevas dimensiones existenciales, muestran adelantos científicos, realidades del supramundo o del inframundo que clarifican la mente del lector. El escritor que cosifica presenta obras que promueven el “statu quo” en todos los ámbitos. Los laberintos presentes en su relato no tienen salida, y lo que queda es la autodestrucción o la destrucción de todo lo existente.

Haciendo una descripción fenomenológica y simbólica, el escritor sin capacidad de toma de conciencia agarra el diamante y lo convierte en carbón; el escritor con capacidad de toma de consciencia agarra el carbón y lo convierte en diamante. El escritor con habilidad de darse cuenta puede describir un jardín y mostrar la extraordinaria belleza de las flores, o puede describir en detalle un basural nauseabundo y convertirlo en abono en el momento culmine de su obra. El escritor sin habilidad de toma de conciencia describe los hechos o las circunstancias solamente por describirlas; su obra carece de esencia. Puede describir un jardín y, al rato, convertirlo en basura; puede describir las pasiones más bajas del ser humano, y hace creer que el hombre se reduce sólo a eso.

En el ámbito literario, no sólo está el escritor, autor de una obra, sino también el lector, quien da vigencia a la obra producida. El lector es aquel individuo que tiene el deseo de ir más allá de la realidad concreta, y para esto, agarra un libro (físico o digital) que relata hechos, lee su contenido y se encamina por el sendero que el escritor le muestra. El lector puede ser pasivo o activo. En algunos casos, el lector sigue al pie de la letra lo que sugiere el escritor. Simplemente va recreando el relato con su imaginación, y sigue pasivamente las pautas que le da el autor. En otros casos, el lector, con una mirada curiosa o crítica, desmenuza la historia presentada por el autor, se sumerge en el relato. Recorre a su propio ritmo el sendero que le presenta el relator. Suspende la lectura cuando él quiere, o continúa cuando él lo desea. Puede analizar de forma crítica el texto, si así él ve necesario, o simplemente se pone a leer por placer y disfruta de la lectura. En estos casos el lector es activo.
El lector puede también usar los mecanismos de resistencia, conforme la situación. Entonces, en algunos casos, puede asimilar la información, después de un proceso de análisis, o simplemente puede usar un tipo de proyección donde se identifica con los distintos personajes de la historia; puede usar la introyección, cuando se identifica con situaciones paradoxales, yendo en contra de otros aspectos suyos; puede utilizar el filtraje cuando tiene una forma de pensar rígida, y sólo acepta del libro aquello que coincide con su forma de pensar; puede usar la confluencia, cuando acepta sin chistar situaciones disimiles por sus esquemas perceptivos introyectados.

Igualmente, la toma de conciencia se puede dar o no en el lector. Si el lector tiene capacidad de toma de conciencia, se dará cuenta de la realidad o irrealidad inmersa en el texto; se dará cuenta de las congruencias o incongruencia del relato; analizará críticamente la historia, si así fuera necesario; se divertirá si el texto es sólo para diversión; contrastará su realidad interna con la realidad externa; buscará el crecimiento personal si el relato estimula la transformación; podrá criticar al escritor, en su estilo y narrativa; criticará el texto en función de su experiencia de vida y en función de su forma de ver la realidad o irrealidad; sacará sus propias conclusiones después de haber terminado de leer el relato.

Si el lector no tiene capacidad de toma de conciencia, o tiene muy poca, no se dará cuenta de lo que es real o irreal en el texto; no prestará atención a lo que está por detrás del contenido de la historia; no le interesará analizar, menos de forma crítica; si el lector es confluente, podrá ser demasiado influenciable por el escritor a través del relato; si es un introyector, podrá ser afectado por el relato en aquellos aspectos que los tiene como introyectos; si tiene filtros mentales, sólo aceptará aquel contenido que coincida con sus esquemas; si es un deflexivo, no logrará hacer contacto pleno con el contenido de la obra.

En el ámbito de la literatura universal y de la literatura fantástica en particular, hay obras y “obras”; de distinta calidad, de diferentes contenidos, de distintos propósitos y fines, y para distinto público lector. Hoy más que nunca abundan libros de todo tipo, y son millones y millones los que se producen en todo el mundo. El rango de calidad de las obras varia, asimismo, su contenido. Se produce en todos los géneros, y aparecen nuevos subgéneros. Entonces, tanto escritor como lector, tienen un ámbito literario vasto a su alcance. En ese ámbito se puede dar un contacto creativo entre el escritor y el lector, y la toma de conciencia facilita ese contacto. En la literatura fantástica, si el escritor tiene capacidad de toma de conciencia, seguramente su obra será transformadora, independiente del subgénero y del contenido. Y el lector de literatura fantástica, con capacidad de darse cuenta, podrá tamizar el contenido de toda obra que llegue a sus manos, independientemente de si es utópica, distópica, gótica, maravillosa, blanda, ciberpunk o de cualquier subgénero.

En la escritura también emerge la dualidad. Las polaridades están presentes en el contenido de las obras. Con toma de conciencia, el escritor puede hacer surgir su espíritu en su relato mostrando supramundos; como también puede proyectar sus emociones más bajas, creando mundos donde lo perverso y lo animalesco se conjugan en un juego lúdico. En este rango puede surgir el arte literario, puesto que el hombre es espíritu y materia. El carbón se convierte en diamante, y el diamante se difumina en la luz. Todo esto es parte de la dualidad humana. Dentro la ciencia ficción y la narrativa fantástica, el escritor puede levantar vuelo al ras, a medio plano o por espacios muy elevados o también puede nadar en aguas limpias, turbias o con lodazales. Y el lector se acopla a ese viaje esplendido, con conciencia y conforme su visión de la vida.

*Presidente del Pen Bolivia, filial Cochabamba

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