PENBOLIVIA, filial COCHABAMBA

PENBOLIVIA, filial COCHABAMBA

viernes, 24 de octubre de 2014

PRESENTACION: Del libro "La Novela Histórica de las Escritoras Bolivianas", de Willy Muñoz



INVITACION

LA DIRECTIVA DEL PEN BOLIVIA - FILIAL COCHABAMBA, INVITA A SUS MIEMBROS Y A TODA LA COMUNIDAD DE ESCRITORES Y LECTORES DE COCHABAMBA A LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO "LA NOVELA HISTORICA DE LAS ESCRITORAS BOLIVIANAS" DE WILLY OSCAR MUÑOZ, QUE SE REALIZARÁ EL DÍA JUEVES 6 DE NOVIEMBRE, HORAS 18:00 EN LA SALA WERNER GUTTENTAG.

COLOQUIO DE LITERATURA BOLIVIANA EN EL TERCER MILENIO




"Hablemos sobre literatura boliviana"

Lunes 3 de noviembre, 18:00:
- La literatura boliviana en el exilio, Adolfo Cáceres Romero
- El boom de la literatura fantástica, Iván Prado Sejas


Martes 4 de noviembre, 19:00:
- La literatura infanto-juvenil, Melita del Carpio y Rosalba Guzmán
- El cuento de escritoras bolivianas, Willy Oscar Muñoz 


Miércoles 5 de noviembre, 20:00
- Realidad política y literatura, Demetrio Reynolds
- Literatura urbana, Gonzalo Lema

Lugar: Salón Werner Guttentag, Coliseo UMSS, Av. Guillermo Urquidi y Belzu, VIII Feria Internacional del Libro de Cochabamba

Organiza: PEN BOLIVIA, filial Cochabamba


Auspiciadores: PENBOLIVIA, CÁMARA DEPARTAMENTAL DEL LIBRO, GRUPO EDITORIAL KIPUS 

VIII FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE COCHABAMBA

viernes, 10 de octubre de 2014

Conversando con un joyero de la palabra: Entrevista a Adolfo Cáceres




Por: Javier Claure C.
Adolfo Cáceres Romero nació, en Oruro (Bolivia), en septiembre de 1937. Cursó sus estudios primarios en los colegios “Ildefonso Murguía” y “Jorge Oblitas”. Salió bachiller del Colegio Nacional Bolívar de su ciudad natal. Posteriormente se trasladó a la ciudad de Cochabamba por motivos de estudio, en donde obtuvo el título de profesor de Literatura y Lenguaje. Desde ese entonces se afincó en esa hermosa ciudad. Fue becario en España y en Uruguay.

Cáceres Romero es un gran contador de historias y ha creado un universo literario propio. Su intensa producción abarca diferentes géneros: cuento, novela, ensayo, periodismo e investigación. Es así que se ha convertido en uno de los escritores más importantes de Bolivia, y en un abanderado de su generación. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas, y han captado la atención de los lectores y los críticos nacionales e internacionales. Es merecedor de muchos premios y honores. Citaré algunos: En 1965, mereció una mención de Honor de la Universidad Técnica de Oruro (UTO) por su cuento “Copagira”. Dos años más tarde ganó el Primer Premio, con su cuento “La emboscada”, en un concurso organizado por la misma universidad. En 1982 ganó el Premio Franz Tamayo con su libro de cuentos “Entre ángeles y golpes”. En 1990 recibió la Gran Orden Boliviana de la Educación. Además es autor de obras valiosas como, por ejemplo, el Diccionario de la Literatura Boliviana e Historia de la Literatura Boliviana, escrito en cuatro tomos. Ha ocupado cargos importantes y ha representado a Bolivia en diferentes Simposios Internacionales de Literatura.

Hace diez años tuve la suerte de conocerle. Nos encontramos algunas veces en un café bohemio en pleno centro de Cochabamba. En otro viaje que hice a Bolivia, lo visité en su casa una tarde calurosa, pero con una brisa agradable; me acuerdo bien. Cuando toqué el timbre, me abrió la puerta y muy gentilmente me condujo hasta su living. Mientras me conversaba con entusiasmo, dándole una contundencia especial a sus palabras, noté su amor por los libros y la literatura en general. Entonces, inmediatamente me di cuenta que era como una biblioteca andando. Aquel día me obsequió su libro “La saga del esclavo”, novela histórica inspirada en el ejército expedicionario argentino en su paso por la Villa de Potosí. Para conocerlo más de cerca; dejemos que nos hable de literatura y otras cosas:

- Tengo entendido que has escrito la “Nueva Historia de la Literatura Boliviana”, en cuatro volúmenes, ¿podrías contarme al respecto?
Debes saber que soy profesor de Literatura y Lenguaje; en tal situación, al enseñar en los colegios Literatura Boliviana encontré que, tanto Enrique Finot como Fernando Diez de Medina, historiadores de nuestra literatura, consideran que no existe la literatura boliviana, menos todavía una literatura aborigen, al extremo de que Ignacio Prudencio Bustillo, a comienzos del siglo XX, en su artículo “Literatura Boliviana”, reproducido por Carlos Medinaceli en “Páginas Dispersa” (1946) –donde reúne toda la obra de Bustillo–, éste dice: “De las razas que forman la población nacional, sólo la blanca posee genio artístico. Falto de imaginación y de sensibilidad, frío y reconcentrado, el indio es más apto para el trabajo material de arañar la tierra o ahondar en sus entrañas, que para atormentar su cerebro con las elevadas especulaciones intelectuales”, concluyendo su análisis con: “el indio no es poeta, ni músico, ni pintor por idiosincrasia”; por ahí también transitaban otros analistas de nuestras letras, como: Rosendo Villalobos, Juan Francisco Bedregal, Ángel Salas y otros; entonces, me propuse mostrar el esplendor de nuestra literatura, rebatiendo sus juicios en el primer volumen de mi “Nueva Historia de la Literatura Boliviana” (1987), dedicado a las “Literaturas aborígenes: Aimara, Quechua, Callawaya y Tupiguaraní”; el segundo tomo, que salió en 1990, trata de la “Literatura Colonial”; en el tercero, publicado en 1995, me refiero a la “Literatura de la Independencia y del siglo XIX”; finalmente, el IV volumen salió el 2012, con el título de “La Poesía Modernista y Social del siglo XX”. Actualmente estoy trabajando en dos obras sueltas, que de algún modo son complementarias a mi “Nueva Historia”: “Literatura Boliviana en el exilio” y “La novísima narrativa del siglo XXI”, con las que espero culminar esta etapa de mi producción.

- En un artículo que escribiste sobre la Guerra del Pacífico, decías que gran parte de los bolivianos sienten cada vez más lejano el retorno a las costas del Pacífico. ¿Qué opinas de la demanda marítima boliviana contra Chile?
El reclamo de los gobiernos civiles y militares se ha hecho repetitivo e infructuoso; de ahí que inclusive intelectuales y escritores de la talla de Jesús Urzagasti, quien en su novela “Tirinea” (1979), considerada novela fundamental de Bolivia, dice, más o menos, que, como él nació en un país sin mar, no sentía su ausencia. Lamentablemente, creo que muchos de sus lectores piensan lo mismo; sin embargo, nos llegó Evo Morales, un indígena nacido en Orinoca, pueblito perdido en el altiplano orureño; al acceder éste a la Presidencia del país, fue más contundente en su reclamo y hasta cambió de estrategia, haciendo que tal demanda se conozca en todo el mundo, al plantearla ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Ahora bien, aunque Chile ha sido arrinconado contra la pared, este país, amparado en su derecho de conquista, como lo han hecho las grandes potencias, no cederá el puerto soberano que se le pide de los 400 kilómetros de costa arrebatada; entonces, como el mar es una causa boliviana irrenunciable, habrá un día en que Bolivia estará en condiciones de reclamar no un puerto, sino la devolución total de su litoral; desde luego que para ello, Bolivia debe dejar de ser la nación débil que es hoy; en base a sus ingentes recursos naturales, debe potenciarse, comenzando con educación y salud, de modo que su poderío esté por encima de las armas. ¿Te imaginas a nuestro país con gente bien formada, gozando de buena salud? Pasarán cien o más años, y Chile no tendrá más remedio que ceder.

- En el pasado han existido en Bolivia dos movimientos culturales importantes. Me refiero a la primera y segunda “Gesta Bárbara”, en las cuales participaron grandes literatos del país. ¿A qué se atribuye la falta de un movimiento como ése en la actualidad?
Nada más ni nada menos a que los tiempos han cambiado. En 1918, “Gesta Bárbara” les dio cierta notoriedad a esos poetas y escritores; de modo que volvió a florecer en 1944. Ahora, siglo XXI, los escritores están más comprometidos con su trabajo literario, que con formar agrupaciones. Hasta la Academia Boliviana de la Lengua ha dejado de cobrar vigencia. Si piensas bien, el único nombre que nos llega de “Gesta Bárbara” es el de Carlos Medinaceli, pero no por ser miembro de esa agrupación, sino por su talento para la crítica y la creación literarias.

- ¿De qué manera influye el nuevo proceso boliviano de transformación social y política en la literatura?
Si te fijas bien, recién podemos advertir los frutos artísticos de la nueva clase emergente. Ahora sabemos que una mujer indígena, como Luzmila Carpio, es una de las cantautoras más famosas del mundo, que da recitales en lengua quechua en los escenarios más exigentes de muchas ciudades europeas, asiáticas y americanas; actualmente ella reside en París; asimismo, uno de los más grandes pintores de Bolivia, cuyas obras se exponen en galerías de todo el mundo, es Mamani Mamani; en narrativa, Brayan Mamani es un notable exponente de nuestra literatura; eso no es todo, por cuanto van apareciendo nuevas figuras; tengo en mis manos, “El K’ita” (“El prófugo”), relato todavía inédito de Nolberto Marza Quispe, narrador indígena del ayllu de Uncallani, colindante al de Orinoca, en nuestro Oruro. .

- ¿Qué es lo que te indujo a escribir “La saga del esclavo”?
Con esa novela incursiono en el ámbito histórico de nuestro país. Refleja los comienzos de la gesta independentista (1810), sobre todo el papel del primer ejército auxiliar argentino –comandado por el Dr. Castelli– en suelo altoperuano. Después de la victoria de Suipacha, el ingreso de Castelli en Potosí fue como una señal que nos develaría una serie de fastos sangrientos, hasta culminar con la separación del Alto Perú de las Provincias Unidas del Río de La Plata. Lo que sí puedo decirte es que en “La saga”, abordo los hechos históricos con pasión y suspenso; cada episodio para mí era como un desafío para recrearlo de la manera más interesante posible; revivir esa época, no fue fácil, me llevó varios años de investigación; luego diseñar la obra y dar vida a sus personajes, fue más difícil todavía, por la cantidad de problemas que encontré; los mismos que se los planteé al lector y que, desde luego, tuve que resolverlos. Meterme a revivir las batallas y matanzas, como la de Guaqui y del 6 de agosto de 1810, puso a prueba mi capacidad de fabulación: No me puedo quejar de su resultado, por la favorable reacción de mis lectores; tanto así que luego me empeñé en escribir otra novela histórica, inspirada en la Guerra del Chaco y en la defensa de Boquerón, con el título de “El Charanguista de Boquerón” (2010), que fue galardonada con el Premio Nacional de Novela Marcelo Quiroga santa Cruz.

- ¿Cuáles crees que son las mejores condiciones para escribir?
¿Qué puedo decirte? Tal vez lo principal sea estar dispuesto a hacerlo, pese a las privaciones y dificultades que confrontará; sin pensar si se trata de una tarea difícil, solitaria y no siempre bien remunerada. Pocos escritores viven de su obra en nuestro país. No es fácil estar sentado, cinco, seis, ocho horas, en fin, tecleando un ordenador para dar vida a una historia, durante meses y años. Eso sí, te puedo asegurar que las condiciones ambientales no siempre son las más propicias. Faulkner, al comienzo de su carrera trabajaba como albañil; de ahí que escribía en los momentos de descanso sobre una carretilla volcada. Yo escribía los fines de semana, por cuanto de lunes a viernes dictaba clases todo el día, tanto en la Universidad Mayor de San Simón y a veces también en la Católica y en un colegio nocturno (Jesús Lara), del que luego fui Director, hasta mi jubilación. Trabajé 36 años en esas condiciones, pero nunca dejé de escribir.

- ¿Qué es la escritura según tu parecer?
Podría decirte que es una forma de comunicación parecida a hablar, sólo que más complicada, por el manejo de códigos lingüísticos; sin embargo, no es tan simple, si te refieres a escribir una obra de arte. Este es un proceso notable que se facilita con un método nacido de la experiencia y la creatividad, aparte del talento para urdir tramas o expresar lo inefable, como ocurre con los poetas. Esta labor me ha llevado a escribir mi “Manual Práctico de Lectura y Redacción”, tal vez mi obra más exitosa, teniendo en cuenta que la octava edición se halla prácticamente agotada; ahora estoy trabajando en la novena, aclarándote que lo que hago es mostrar cómo funciona la Gramática en el proceso de gestación de una obra.

- Por último, ¿Qué le aconsejarías a un escritor joven?
Primero, ese joven tiene que saber que la labor de escribir es muy seria, que exige una entrega total, a no ser que quiera ser un escritor liviano, prescindible, sin obra trascedente. Si ambiciona la gloria, que desde luego no siempre la disfrutará en vida, tendrá que someterse de una manera total a leer y escribir, por encima de todo. Muchas veces se hace una labor ingrata, pues no faltan los que te ponen piedras en el camino, pero si eres persistente y tienes fe en lo que haces, nada de ello te afectará. Como ocurrió con Kafka y también con Edmundo Camargo, poeta nuestro que murió a los 27 años de edad; ambos jamás se imaginaron que sobrevivirían póstumamente, gracias a sus obras. Kafka marca con su nombre la actual literatura universal; en cambio, Camargo es uno de los más grandes poetas de Bolivia y América; nos dejó sus poemas en hojas sueltas, que tuvieron que armar otros poetas, como Jorge Suárez y Eduardo Mitre, para tener ese hermoso libro al que le dieron el título de “Del tiempo de la muerte” (1964), publicado póstumamente, el año que falleció.

Fuente: Ecdótica

domingo, 28 de septiembre de 2014

Reseña de Hananpacha por Willy Oscar Muñoz


En Hananpacha. Libertad para Gea, Iván Prado Sejas incursiona nuevamente en una novela de ciencia ficción, cuya acción tiene lugar el año 2452 D.C. y en varios planetas, los que se involucran en una guerra interplanetaria con el fin de liberar Gea de un tirano que gobierna dicho planeta para su beneficio personal, opresión que impide el desarrollo integral de esa sociedad en comparación al de otros planetas. Prado inventa personajes de una variedad genética, quienes habitan en un Multiverso utópico que posee una tecnología futurista todavía por inventarse hoy en día, la cual será implantada en Gea una vez que sea liberada. La ecuanimidad social de los diversos planetas ficcionalizados se fundamenta en los antiguos sistemas de socialización quechuas y aymaras, civilizaciones que habían sido casi exterminadas y cuyos descendientes luchan por restablecer su lugar en el sistema planetario.      

                                                                                                            

Willy Oscar Muñoz

lunes, 15 de septiembre de 2014

Raul Rivero Adriazola y Memorias Bajo Fuego


El sexto libro de Raúl Rivero Adriázola, “Memorias Bajo Fuego”, se presenta este miércoles 17 a las 19:00 en el Club Social de la calle Bolívar.

Esta obra de 686 páginas, dividida en una introducción y catorce capítulos, ha sido editada por Los Amigos del Libro.
“Esta es tal vez la novela que más la he ‘pensado’, pues la figura del personaje principal me atrajo desde pequeño, cuando el mayor Carlos Zabalaga me contaba anécdotas sorprendentes de su vida en la Guerra del Chaco y en los sucesos políticos en que se vio envuelto”, dice Rivero Adriázola sobre su nuevo libro, que lo escribió en unos catorce meses, “recurriendo a material bibliográfico, periódicos de la época y entrevistas a personajes que vivieron en su niñez los sucesos relatados o los escucharon de sus mayores. Realmente fue una experiencia muy satisfactoria, tanto en el tema literario como en el rescate de hechos de nuestra historia que se estaban perdiendo y debían ser rescatados”.

Para escribir “Memorias Bajo Fuego”, Raúl trabajó en base a relatos de vivencias personales de Enrique Rocha Monroy, Mariano Baptista y Lupe Andrade. También recurrió a papeles o anécdotas de personajes que vivieron en carne propia la época.

“Aquí debo destacar los aportes de los descendientes del mayor Zabalaga, de Luis Uría –uno de los mártires del 21 de julio– y de Víctor Andrade. También fue importante la información obtenida en el Gran Cuartel de Miraflores y en la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército, y más la encontrada en la magnífica biblioteca ‘Demetrio Canelas’. Si la novela es verosímil les debo a esas fuentes”, resalta el autor.
El personaje central de “Memorias Bajo Fuego” es el mayor Carlos Zabalaga, quien narra el devenir histórico de Bolivia entre los años 1932 y 1946.

“Utilizando la técnica de ‘flash back’, la novela se centra en los sucesos que se viven en el Palacio Quemado, la jornada del 21 de julio de 1946, hasta el martirio de Villarroel, su edecán y su secretario privado. Lo que va pasando en esa luctuosa jornada lleva al personaje a recordar acontecimientos de su vida en la guerra del Chaco, en la prisión paraguaya de ‘Cambio Grande’, la creación de Radepa, la muerte de Busch, su paso por la Italia de Mussolini, la caída de Peñaranda, los avatares del Gobierno de Villarroel, sucesos en los que fue actor o espectador privilegiado”, narra el escritor.

Una pluma cáustica
Otro de los personajes centrales de la novela “Memorias Bajo Fuego” es Demetrio Canelas.
“Demetrio Canelas es un personaje importante en la novela. Conforme avanzaba en la escritura me he dado cuenta que la vida del fundador de Los Tiempos bien puede dar para una novela en sí misma. Además de su brillante labor periodística, dueño de una pluma cáustica y temida por la clase política de entonces, tuvo un importante paso por el Gobierno de Salamanca y lideró al republicanismo genuino en la postguerra del Chaco, siendo importante actor en los sucesos que culminaron con la ascensión del Gobierno Radepa-MNR”.

“Un hecho tal vez poco conocido –relata Rivero Adriázola– es que los oficiales que querían acabar con el Gobierno de Peñaranda, pensaron en Canelas para reemplazarlo, ¡quién sabe cuán diferente hubiera sido la historia del llamado ‘Gobierno de la Revolución Nacional’ de haber aceptado tal propuesta”.
Este libro ya fue presentado en la ciudad de La Paz, en agosto pasado, y Raúl piensa presentarlo el próximo año en la Feria del Libro de Santa Cruz.

“Si bien la novela es voluminosa –dice–, he tratado que con los diferentes cambios temporales y de escenarios que hago durante el relato, se mantenga el interés del lector”.

Fuente: http://www.lostiempos.com/lecturas/varios/varios/20140913/raul-rivero-%E2%80%9Cmemorias-bajo-fuego%E2%80%9D_273736_601400.html


domingo, 7 de septiembre de 2014

Claudina, un nombre fascinante


Portada del libro  

Por: Demetrio Reynolds* 
No se sabe por qué tres autores: (incluso cuatro, con la breve novela de José S. de Oteiza recientemente reeditada) Jaime Mendoza, Adolfo Costa Du Rels y Carlos Medinaceli, utilizaron el mismo nombre, Claudina, para sus personajes femeninos.
En sucesión temporal fueron apareciendo en este orden: “En las tierras del Potosí”, en 1911; “La Misqui Simi”, en 1921 y “La Chaskañawi”, en 1947.
Hay varios estudios que intentaron desentrañar el misterio. Uno de ellos, de Enrique Vargas Sivila, atribuye a la posible traición del inconsciente; es decir, una no deliberada intención de competir.
Según afirma Armando Alba en el prólogo de “Páginas de vida”, de Medinaceli, a nadie se le ocurrió preguntarles sobre esta coincidencia cuando aún vivían los autores. Lo que sigue no es sino una breve reseña comparativa.
En la obra de Mendoza, el tema no es propiamente el amor, como en las otras. Claudina es una arisca “palliri” que no aparece hasta casi la mitad de la novela. A pesar de su humilde y rústico indumento de trabajo, es una jovencita atractiva, simpática y de gallarda apostura. Pero entre ella y el presunto galán, el “amorfo y abúlico” Martín Martínez, no hay una sola escena idílica. La pasión, esa fuerza avasalladora que teje la trama en los otros relatos, aquí es algo inexistente.
¿Entonces de qué trata la novela? Del viento. Es el personaje que predomina; aúlla como genio maléfico en los aleros de las casas, levanta polvareda y golpea con áspera mano invisible el rostro. A Martín lo zarandea como a un muñeco en todo el trayecto de Sucre a Llallagua.
En “La Chaskañawi”, con ella empieza y termina la novela. Su contacto con Adolfo ya está en la segunda página. Al llegar a su pueblo, observa: no hay un alma, “sólo allá, calle abajo, cimbreante, donairosa, iba una chola de pollera roja y manto celeste (…) lo deslumbró con el relámpago de su mirada. Era morena, de anchos ojos negros. Una real hembra, pensó Adolfo”.
Al final, tras una intensa pasión y algunas escenas borrascosas, Adolfo se queda convertido en “huatarruna” de Claudina. Después de 12 años, su primo Fernando lo encuentra físicamente mejor y contento. Pero exclama: “¡Pobre Adolfo…! ¡Haber caído en poder de semejante chola!”
Claudina García no es forastera como en “La Miskisimi” de Costa Du Rels; es más bien oriunda del lugar, con familia y abolengo conocidos. Su listeza mental, su fuerte carácter, su orgullo y su gracia femenina inconfundible, hacen de ella el arquetipo de la mujer chola en Bolivia.
En el cuento de Costa, Claudina es una cholita recién llegada de Pulacayo. “Pertenecía a la raza de las grandes cortesanas (…) Tenía una aureola de mujer fatal (…) ¡Qué mujer! ¡Da miedo!”, dice de ella Joaquín Avila, su apasionado galán que fue a Uyuni con el solo motivo de ganar dinero. Destacaba aquella entre sus rasgos fisionómicos la “boca sensual, carnosa, de un rojo violento (…)”, un prodigio de la naturaleza que subyugaba como un hechizo. De ahí el nombre del relato: Miski Simi (boca dulce).
En “La Chaskañawi”, Claudina conquista y retiene a su hombre. La otra, después de convivir un tiempo, lo abandona. Joaco se queda en Uyuni. Años más tarde se lo ve como “un andrajo humano”.
Como es notorio, los destinos son diversos. En “La Chaskañawi”, Adolfo y Claudina aceptan felices el determinismo del medio que se les impone; en el cuento “La Miski Simi” el gélido viento de Uyuni cruza por la vereda de sus almas, separándolos para siempre.
A nuestro juicio, la borrosa imagen de Claudina y su pretendido galán en la novela de Jaime Mendoza, no son personajes de suficiente relevancia para competir con los personajes de las otras narraciones.

*Escritor, miembro del PENCOCHABAMBA

Fuente: http://www.lostiempos.com/lecturas/varios/varios/20140830/claudina-un-nombre-fascinante-_272071_597417.html

MEMORIAS BAJO FUEGO, novela de Raul Rivero Adriazola

 


Memorias Bajo Fuego” recorre en trama de novela la historia boliviana entre 1932 y 1946, a través de las vivencias del mayor Carlos Zabalaga: su heroico paso por la guerra del Chaco, su torturante prisión en el Paraguay, la fundación de Radepa, la muerte de Busch, sus vicisitudes en la Italia mussoliana, la llegada de la alianza Radepa-MNR al poder y los hechos que ocasionaron su caída.  Relatada a manera de “flash back”, la novela se centra en el trágico 21 de julio de 1946, hasta el momento del martirio de Gualberto Villarroel, su edecán y su secretario privado.  Conforme los acontecimientos van derivando hacia la tragedia, Zabalaga hace un repaso de su azarosa vida, que tuvo corolario el verse junto a un puñado de leales, inevitable –pero voluntariamente- cercado en el Palacio Quemado ese trágico domingo, a la espera del inminente asalto por parte de una turba descontrolada.