PENBOLIVIA, filial COCHABAMBA

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lunes, 11 de enero de 2016

ALGUNOS CUENTOS DE GONZALO LEMA




Anita Triveño, Los Tiempos
Comenzar el año con una variedad de cuentos puede ser muy entretenido, sobre todo cuando se abordan historias poco comunes en realidades bastante ocurrentes de ciencia ficción. Tal es el caso de Gonzalo Lema y su libro “Después de las bombas”, que contiene 14 cuentos de diversas temáticas.
Desde el inicio estos cuentos me han atrapado tanto por su contenido como por su forma. Lema tiene una manera de escribir sencilla y pulcra, lo que hace que leas mucho en poco tiempo y sin percatarte de ello. La imaginación, además, juega un rol muy importante en estos relatos. Si bien Lema describe lo que ocurre, muchos de los detalles los deja a tu imaginación, lo que hace que participes de la historia y la adaptes a tu propio agrado.

Uno de los cuentos que más me gustó fue “El mal amigo”. La trama se centra en un personaje que se encuentra agazapado contra un árbol en espera de otro hombre al que planea matar. Lo interesante es que lo hace mientras la Tierra llega a su fin, justo a su alrededor, sin que él no piense en otra cosa que no sea su venganza. Es un cuento de apenas tres hojas, pero no le faltó nada más al autor para hacerte comprender a este personaje; para imaginar y experimentar ese entorno, esa realidad; para asombrarte ante las emociones humanas más comunes y verlas desde un ángulo completamente distinto.

Otro de los cuentos que más me sorprendió fue justamente el que da título al libro: “Después de las bombas”, que plantea una situación real que ocurre muy a menudo en cualquier sociedad, la expectativa del nacimiento del hijo perfecto. Partiendo de esa frase que muy seguido escuchamos decir a las mujeres que no tienen hijos al momento de ver a un niño haciendo berrinche: cuando tenga mis hijos ninguno va a ser así. Esa esperanza que yace hasta en la herencia biológica: ojalá mi hijo nazca con los ojos de la abuela, atormenta a algunos padres a tal grado que la decepción que conlleva cuando el niño en cuestión no cumple estas características, puede devastar a toda la familia. Lema toca este tema de una manera compleja, pues no se trata únicamente de seres humanos. No me gustaría arruinarles la historia, sólo comento que el cuento es muy reflexivo para esta realidad, pese a sus elementos fantásticos, e incentivo a todo el que me lee en estos momentos que busque leerlo también.

Catorce cuentos en este libro, todos con su encanto y mensaje. Cada uno sorprendente, algunos chocantes, pero ciertamente bellos a su manera. Felicito a Gonzalo, espero sinceramente que siga escribiendo más cuentos de esta naturaleza. Quedan “de lujo”.

(*) La autora es escritora.
Fuente: http://www.lostiempos.com/lecturas/varios/varios/20160109/algunos-cuentos-de-gonzalo-lema_328981_730887.html


La globalización de la Literatura Boliviana





Willy Oscar Muñoz, Los Tiempos

La publicación de “Peajes. Cuentos que se pagan” de Galia Yaksic, que Grupo Editorial Kipus acaba de publicar, es sintomático de una realidad actual en la producción literaria nacional, la que problematiza el alcance del concepto de literatura boliviana. ¿Es literatura boliviana la última producción de Edmundo Paz Soldán o Giovanna Rivero? Por su residencia en los Estados Unidos, ellos son considerados “escritores latinos”, una forma de expropiación que se olvida del origen boliviano de estos escritores. De la misma manera, Rodrigo Hasbún, que también escribe desde el exterior, tiene los dos pies puestos, simultáneamente, en otras tierras y en ésta, como la protagonista de su novela “El lugar del cuerpo”.
Galia Yaksic pertenece a esa generación de escritores bolivianos jóvenes con larga residencia en otras tierras y que se ha nutrido de otras culturas. Su colección de cuentos sugiere que Bolivia es un punto en el concierto de naciones. Temáticamente, su texto es representativo de la globalización de la literatura boliviana, de aquella que ha expandido su horizonte temático a espacios extranjeros, a la vez que está genuinamente enraizada en el territorio nacional. Ella, como boliviana, ficcionaliza sus experiencias en otros territorios, lo cual da lugar al inevitable extrañamiento, a la alienación, a la conflictiva comparación del aquí y del allá, a la añoranza del terruño natalicio y al anhelo del retorno. Estos son los ladrillos temáticos con los que Yaksic construye sus cuentos, protagonizados generalmente por personajes femeninos, a menudo profesionales exitosas en el exterior, incorporación que signa el paso significativo de la mujer boliviana que se labra un espacio privilegiado en el mundo contemporáneo.  
“Peajes” está dividida en cuatro partes, “La espera”, “La mente”, “Los versos y “La libertad”. Cada parte contiene tres cuentos. La característica principal de esta colección es la descentralización territorial y la acción en tiempos cibernéticos. Los cuentos tienen lugar en los más diversos espacios, desde un centro minero del altiplano hasta Estocolmo; desde la especificidad de un mercado callejero boliviano hasta los fríos túneles de un metro que se dirige a un campo de refugiados políticos en Kiruna. Simultáneamente, la diversidad cultural fundamenta varios cuentos. Tematiza la condición de la exiliada, quien observa una cultura diferente, a la vez que es percibida como extranjera. El espacio codificado es amplio: desde culturas en las que se vive a la carrera, donde los amores son de minutos, hasta la especificidad de lugares pobres de nuestra tierra. Asimismo, Yaksic codifica una diversidad de emociones de personajes en diferentes espacios. Así, ficcionaliza la unión de una mujer con el hombre amado de otra cultura, quien profesa un sistema de creencias muy diferente a la boliviana. A través de él conocí a Dios, afirma la narradora. En los pasajes de este cuento, “El que siempre sonríe o la fe”, se imbrican lo poético, lo erótico y lo místico. Dice ella: él “cantó la ciencia que yo no conocía hasta que pude comprender que en él se había escrito con letras finas un carácter sublime, que conocerlo era deleitarse con el estilo de una única y monumental obra de arte”, como lo es esta colección de cuentos.
El tema del exilio y del retorno a la patria son recurrentes. Entre sus variantes están la alienación en tierras extrañas, el paulatino cambio de cultura que crea un cisma entre una desolada madre boliviana y sus hijos, enajenación descrita simbólicamente como el quitarse un abrigo pesado para ponerse encima armaduras complicadas, impenetrables culturalmente para la madre. Sin embargo, el retorno de los personajes a la patria también pone al descubierto la marginación, el racismo, la discriminación, así como las diferencias generacionales de una juventud que juzga los males sociales de sus mayores. Así Yaksic desentraña la relación de nuestro pasado indígena y su herencia tanto cultural como racial a nuestra realidad contemporánea.
El lenguaje de los cuentos de Yaksic confiere a estas ficciones una dimensión alegórica. El hilvanado de los signos escriturales de su lenguaje explosiona el tradicional significado de las palabras, ellas significan más de lo que se lee, devienen un medio epistemológico que ponen al descubierto la profundidad de sentimientos ante determinadas situaciones culturales. Su lenguaje funciona como la metonimia de la cultura. Los lectores no pueden más que parar la lectura y cavilar sobre frases como “hay idiomas que son caricia y otros que son sopapo. Hablar diferente es sentir diferente”. ¿Cuántas relaciones socioculturales profundas emanan de estas frases? Con este manejo del material lingüístico Yaksic construye sus cuentos, a veces poéticos, pero siempre incisivos, inteligentes. Esta colección de cuentos confirma la posición de vanguardia que Galia Yaksic ya se venía labrando con su anterior producción literaria en nuestro país.

(*) El autor es escritor y miembro del PEN-filial Cochabamba.
Fuente: http://www.lostiempos.com/lecturas/varios/varios/20160109/la-globalizaci%C3%B3n-de-la-literatura-boliviana_328978_730882.html

miércoles, 6 de enero de 2016

Baudoin y Ruiz, de Márquez, premio y estilo




Raúl Rivero Adriázola (*), Los Tiempos

Qué difícil es escribir un cuento. Quien lo intenta está obligado a seducir y, mejor, asombrar al lector desde la primera línea, y no le quedan muchas más para desarrollar la trama y culminar con un adecuado y, mejor, inesperado final. A diferencia del cuento oral, que goza de la ventaja de aprovecharse para gustar de las inflexiones de voz o las pausas que sepa hacer el narrador para atraparnos en las redes de lo relatado, son las mismas palabras y cómo son puestas sobre papel, en su intrínseca sonoridad, las que deben sugerir u obligar esas inflexiones o pausas en el lector.
De ahí que, a los que como en mi caso, preferimos la novela antes que el cuento, nos maravillamos más con un buen escritor de relatos breves y, por lo mismo, también le exigimos más de seducción y asombro. Por eso, en mi biblioteca figuran pocos cuentistas, pero los tengo en un escalón más alto de mis preferencias que a la mayoría de los novelistas que más aprecio. Poe, Borges y Cortázar, Arreola y Monterroso, Rivas y Kertész, Céspedes y Scott-Moreno, son algunos de los que primero se me vienen a la memoria, como habitantes de ese olimpo de mis predilecciones.
Con la agradable novedad de que la autora boliviana Magela Baudoin ganó el ya prestigioso y jugoso premio García Márquez, inmediatamente me vino a la memoria el precioso libro de cuentos “Fronteras Desbordadas”, de Beatriz Ruiz (Editorial 3600, 2013). Y la razón de esa ligazón mental entre el premio y esta autora tiene que ver con el estilo. Aunque escrito en este siglo, al leer “Fronteras…” uno tiene la excitante sensación de deja-vu, de volver a los años del mundo “Real Maravilloso”, aquellas palabras casi olvidadas que trataban de explicar el rico e incontinente universo literario de los autores del “Boom” y en el que García Márquez figura como ineludible emblema y obligada referencia. Es que Ruiz juega con el lenguaje y con las situaciones que describe con la misma habilidad que si de un autor de los años sesenta o setenta del siglo pasado se tratara, sumergiéndonos en un mundo de maravillas por lo insólito de sus personajes y lo asombroso de los hechos narrados, que nada tienen que envidiar a los relatos que Gabo y compañía nos entregaron en aquellos mágicos años para las letras latinoamericanas.
En el caso de Magela, el anzuelo para atraer al lector es diferente. Ella, más bien, encandila con su excelente y bien pulido uso del lenguaje, con sus descripciones precisas y diáfanas, en las que no falta ni sobra adjetivo o verbo, en el que dice lo que quiere decir con inteligencia, y punto; aunque hay que reconocerle trazos de influencia de ese real maravilloso en algunos de sus cuentos. Ese admirable empleo del lenguaje no solamente hace difícil para el lector el soltar su magnífica “La Composición de la Sal” (Plural Editores, 2014), obra merecidamente ganadora de referido galardón internacional, sino que le obliga a dar una y mil vueltas a las excelentes tramas. Y, tal vez, ahí esté otra gran diferencia entre estas dos magníficas cuentistas. Mientras Ruiz nos describe cosas más de campanario, algunas sólo entendibles por quienes habitamos estas tierras, la propuesta de Baudoin es más cosmopolita, incluso cuando arma historias con escenario local, por lo que su lectura es seguramente más fácil para el público de otras latitudes.
Empero, al margen de esas diferencias, que en nada desmerece a una o pone por encima a la otra, ambas son dos ejemplos de autoras que poseen el envidiable secreto de saber introducir en sus relatos las adecuadas dosis de seducción y asombro, para que no podamos hacer a un lado el libro hasta su punto final y saborearlo en la memoria aún mucho tiempo después de haberlo concluido.
El leer a autores bolivianos de tal aptitud y habilidad para entregarnos relatos tan bien logrados, como lo consiguen Ruiz y Baudoin, nos confirma con orgullo que, hoy por hoy, las letras bolivianas están viviendo un momento de gran nivel, donde parece darse una sana e imaginativa competencia entre talentos jóvenes –y, algunos, no tanto– que han elevado en grado sumo la calidad de lo producido en novela, cuento, ensayo y poesía. Creaciones dignas de reconocimiento internacional, para beneplácito del ávido lector, estímulo para el potencial escritor y regocijo para nuestros editores y libreros.

Fuente: http://www.lostiempos.com/lecturas/varios/varios/20160102/baudoin-y-ruiz-de-m%C3%A1rquez-premio-y-estilo_328147_728919.html

I PREMIO PENBOLIVIA, POESÍA



Género: Poesía

Premios:
Al Primer Lugar: Edición del libro y diploma
Al segundo y tercer lugar: Diplomas

Dirigido a:
Poetas bolivianos o/y poetas residentes (más de tres años) en el país.

Entidad convocante: PEN Bolivia

Cierre de recepción: 1ro de mayo 2016 a horas 18:00 impostergablemente

BASES
• Las obras deberán ser presentadas en lengua castellana y/o traducidas al castellano.
• Los participantes deberán enviar una obra con poemas inéditos, con una extensión obligatoria mínima de setenta páginas, de tema y forma libres.

• La vigencia del certamen se inicia con la publicación de la presente convocatoria y concluirá el 1ro de mayo de 2016 (las obras que por distintas circunstancias se reciban después de la fecha y hora indicadas, pero que ostenten sello postal de envío dentro del límite estipulado por la convocatoria, podrán ser admitidas).

• Los participantes deberán remitir su producción a:
Primer Premio Nacional de Poesía “PEN Bolivia 2016”
Librería Lewylibros, calle Junín N° 229
Santa Cruz, Bolivia.

• Cada participante deberá enviar tres ejemplares de su obra, escritos en computadora, a doble espacio, tamaño de letra 12 y en papel tamaño carta, por una sola cara.

• Las obras deberán estar suscritas con seudónimo y, adjuntar un sobre cerrado donde se  incluyan los siguientes datos, relativos a la identificación de su autor:

a) nombre completo;
b) domicilio, número telefónico y/o correo electrónico.


• El Jurado Calificador estará integrado por tres poetas y/o críticos de comprobada capacidad, autoridad y solvencia.

• El Jurado Calificador emitirá su fallo el 20 mayo del año 2016 y la instancia organizadora notificará al poeta ganador, divulgándolo por los diversos medios de comunicación tanto locales como nacionales.

• El fallo del Jurado Calificador será inapelable.

• El Premio será entregado en solemne acto a efectuarse en los predios de la XVI Feria Internacional del Libro, dentro de las actividades correspondientes  a la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz.
• No se devolverán los trabajos presentados, (serán desechados).

• No se aceptará ningún trabajo enviado a través de correo electrónico.

• No podrán participar: libros premiados o que se encuentren participando en certámenes similares. No podrán participar los miembros de PEN Bolivia.

Santa Cruz, enero 2016