PENBOLIVIA, filial COCHABAMBA

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lunes, 22 de febrero de 2016

EL LEGADO DE MARIO LEYES

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Melita del Carpio (*)

Cuando alguien muere en las familias, la ausencia física convierte al ser querido en presencia inmanente. Sus palabras, sus sueños, su herencia espiritual hace carne entre sus allegados, es cuando se repiten sus palabras, se reverencian sus valores y uno quisiera, de alguna manera, hacer realidad sus sueños no cumplidos. Pero cuando muere alguien que ha dejado huella en un pueblo y su patrimonio es social, entonces, la comunidad toda necesita recoger y reconstruir su legado.

Mario Leyes, bailarín, coreógrafo, maestro de generaciones de artistas de la danza, investigador, ha partido; pero su vida, su trabajo artístico, sus afanes, sus sueños, sus escritos son ya un patrimonio que necesitamos conocer, reconocer, reverenciar y seguir.

Amó la danza y consagró su vida a ella. Trabajó incansablemente en los ámbitos clásico, neoclásico y folklórico como bailarín, luego como coreógrafo y formador de cientos de artistas. Llevó a Bolivia bailando por el mundo con sus aclamadas coreografías siempre sustentadas en investigaciones serias. Cosechó aplausos y condecoraciones, premios nacionales e internacionales. Fundó el Ballet Folklórico de Cochabamba, la Academia Departamental de la Danza, y otras instituciones artísticas. Fue gran impulsor del Festival Internacional Luzmila Patiño y de Podanza, asociación de maestros de la danza que aglutina a los más importantes coreógrafos de Cochabamba.

Mario Leyes nos dejó la herencia de la calidad y la autoexigencia en el arte. Sus coreografías, principalmente en la danza folklórica, tuvieron siempre un nivel estético extraordinario por su creatividad, dinamicidad, fuerza, hermosura en el vestuario, nivel de desempeño de los bailarines y principalmente, consecuencia con la tradición y la identidad cultural. Nunca desfiguró a título de “espectacularidad” esa tradición que conocía a fondo.  

Marcó un antes y un después en la danza folklórica de Cochabamba y de Bolivia. Elevó la danza folklórica a categoría de ballet. De ese emblemático primer grupo de artistas con el que fundó el Ballet Folklórico de Cochabamba en los 70, emergieron grandes bailarines y coreógrafos que tomaron sus propios rumbos: Melo Tomsich, Martha Levy, Walter Albarracín, Hortensia Salamanca, Stella Pando, Gonzalo Canedo, Teresa Quiroga, Hugo Ara, Jesús Pérez, Fernando Ballester y muchos otros. Mario Leyes fue toda una escuela de creatividad, profesionalismo y entrega al arte y marcó una Época de Oro en la danza folklórica.
Su pensamiento está sistematizado en su libro “Apuntes sobre danza y baile folklórico boliviano”, publicado en 2015 por Verbo Divino. La vida le permitió dejarnos esta otra herencia que refleja al investigador y antropólogo de la danza folklórica tradicional.

Quienes conocimos su faceta gentil, humana y su corazón de artista, guardamos con la gratitud y la admiración también una lágrima de añoranza. Hasta siempre, Maestro.

(*) La autora es miembro del PEN Bolivia-Cochabamba.

Fuente: http://www.lostiempos.com/lecturas/varios/varios/20160220/el-legado-de-mario-leyes_333755_742117.html

viernes, 19 de febrero de 2016

NUEVAS LIBRERIAS EN COCHABAMBA



Para beneplacito de los amantes y difusores de la lectura, en esta última temporada se han abierto nuevas librerias en la ciudad de Cochabamba con novedades y precios al alcance de todo bolsillo, además de novedades en la forma de atender al público lector. Entre estas librerias se tiene a:

- FLOYD´S. Libros y Música.  Ubicada en la avenida Salamanca Nº 622, casi Lanza, es sucursal de una acreditada tienda en Tarija.  Además de ofertar muy buenos libros, para los amantes de la música, tiene una fantástica colección de CDs y vinilo.  Acepta pedidos.

- ENCANTALIBROS.  Funciona en la calle Colombia, entre Aurelio Meleán y Julio Arauco Prado (a media cuadra del SSU) Nº 1069.  También con excelente oferta de libros.
- CAFE LEA MÁS y Libreria EL ASTILLERO. Un cafe-libreria que funciona en la Calle Santivañez esquina Ayacucho. El lector puede leer y adquirir libros de última edicion y además servirse una variedad de cafés y masitas.

Difundan esta información para conocimiento de los escritores y lectores.
 
¨PROMOVER LA LECTURA PARA ROMPER LAS CADENAS DE LA IGNORANCIA"
 

lunes, 25 de enero de 2016

HASBÚN: LOS DESAFECTOS FAMILIARES



Willy Oscar Muñoz, Los Tiempos
 
El periodo histórico entre la Revolución Nacional de 1952 y la guerrilla en los 60 ha sido un tema frecuente entre los escritores bolivianos, contexto que Rodrigo Hasbún ficcionaliza nuevamente en “Los afectos”.
No se trata precisamente de una novela histórica, sino de la historia de una familia alemana que se asienta en Bolivia a pocos años de la Revolución del 52. Las dos partes de esta novela contienen una polifonía de voces, la que registra la memoria de los personajes sobre su paulatino alejamiento.

Con una economía de palabras, Hasbún va construyendo los deseos, amores, infidelidades, fracasos y el distanciamiento de los miembros de esa familia. Cada personaje rememora desde su propio tiempo y desde distintos espacios, alejados por su propia voluntad, por las contingencias históricas o por la distancia entre un continente y otro. Cada narración está separada de las otras, estrategia que no sólo estructura la novela, sino que representa, simbólicamente, la fragmentación de esta familia.

Minuciosamente Hasbún va revelando la psicología de sus personajes, los fundamentos de su alejamiento.
Dado que la novela tiene lugar en un tiempo histórico de conflicto, el espíritu rebelde de Monika la impele a involucrarse en la guerrilla urbana, hasta constituirse en un enlace importante, además de amante de Inti y ejecutora de misiones revolucionarias. De esta manera se entreteje la ficción con la historia nacional.

Como un artífice consciente de su trabajo, Rodrigo Hasbún arma las diferentes partes que estructuran su novela, para lo cual recurre a diferentes registros literarios: es una novela lírica, pero también de aventura –la expedición en busca de los tesoros del Paitití–, contiene fragmentos biográficos y es, en partes, novela de la guerrilla. Estas modalidades están artificiosamente reunidas en un todo literario coherente. La expedición al Paitití, que parece estar desvinculada del resto del argumento, se relaciona a nivel simbólico: la búsqueda de tesoros se asemeja también a la búsqueda de construir una sociedad más justa mediante la utopía revolucionaria. La expedición arqueológica del padre queda en la nada; los restos de su excelencia como fotógrafo son unas fotos viejas, apenas visibles debajo de la mugre que el paso del tiempo ha dejado. De la misma manera, el intento revolucionario queda en la nada.

El último capítulo, impreso en itálicas y en la voz de un narrador omnisciente, versa sobre el padre de esa familia: un viejo acompañado sólo por sus perros, quien hace cavar lo que va a ser su tumba. Es un pobre hombre que “da asco y pena, débil, mugriento, ya más del otro lado que de este”. Se rumorea en el pueblo que a una de sus hijas “los militares habían ultrajado de la peor manera posible. Otras dos se fueron para nunca volver”.

“Los afectos”, es, pues, la historia de los sentimientos contradictorios de los miembros de una familia, historia que toca las fibras más íntimas de los lectores. Es la historia de una familia que el tiempo se encarga de borrar, lo cual resulta simbólico de la poca trascendencia social de las guerrillas en la historia nacional. Si bien la novela muestra los defectos y desafectos de una familia fragmentada, como proceso escritural, “Los afectos” se caracteriza por su excelente factura literaria.

(*) El autor es escritor y miembro del PEN-Filial Cochabamba.
El periodo histórico entre la Revolución Nacional de 1952 y la guerrilla en los 60 ha sido un tema frecuente entre los escritores bolivianos, contexto que Rodrigo Hasbún ficcionaliza nuevamente en “Los afectos”.
No se trata precisamente de una novela histórica, sino de la historia de una familia alemana que se asienta en Bolivia a pocos años de la Revolución del 52. Las dos partes de esta novela contienen una polifonía de voces, la que registra la memoria de los personajes sobre su paulatino alejamiento.
Con una economía de palabras, Hasbún va construyendo los deseos, amores, infidelidades, fracasos y el distanciamiento de los miembros de esa familia. Cada personaje rememora desde su propio tiempo y desde distintos espacios, alejados por su propia voluntad, por las contingencias históricas o por la distancia entre un continente y otro. Cada narración está separada de las otras, estrategia que no sólo estructura la novela, sino que representa, simbólicamente, la fragmentación de esta familia.
Minuciosamente Hasbún va revelando la psicología de sus personajes, los fundamentos de su alejamiento.
Dado que la novela tiene lugar en un tiempo histórico de conflicto, el espíritu rebelde de Monika la impele a involucrarse en la guerrilla urbana, hasta constituirse en un enlace importante, además de amante de Inti y ejecutora de misiones revolucionarias. De esta manera se entreteje la ficción con la historia nacional.
Como un artífice consciente de su trabajo, Rodrigo Hasbún arma las diferentes partes que estructuran su novela, para lo cual recurre a diferentes registros literarios: es una novela lírica, pero también de aventura –la expedición en busca de los tesoros del Paitití–, contiene fragmentos biográficos y es, en partes, novela de la guerrilla. Estas modalidades están artificiosamente reunidas en un todo literario coherente. La expedición al Paitití, que parece estar desvinculada del resto del argumento, se relaciona a nivel simbólico: la búsqueda de tesoros se asemeja también a la búsqueda de construir una sociedad más justa mediante la utopía revolucionaria. La expedición arqueológica del padre queda en la nada; los restos de su excelencia como fotógrafo son unas fotos viejas, apenas visibles debajo de la mugre que el paso del tiempo ha dejado. De la misma manera, el intento revolucionario queda en la nada.
El último capítulo, impreso en itálicas y en la voz de un narrador omnisciente, versa sobre el padre de esa familia: un viejo acompañado sólo por sus perros, quien hace cavar lo que va a ser su tumba. Es un pobre hombre que “da asco y pena, débil, mugriento, ya más del otro lado que de este”. Se rumorea en el pueblo que a una de sus hijas “los militares habían ultrajado de la peor manera posible. Otras dos se fueron para nunca volver”.
“Los afectos”, es, pues, la historia de los sentimientos contradictorios de los miembros de una familia, historia que toca las fibras más íntimas de los lectores. Es la historia de una familia que el tiempo se encarga de borrar, lo cual resulta simbólico de la poca trascendencia social de las guerrillas en la historia nacional. Si bien la novela muestra los defectos y desafectos de una familia fragmentada, como proceso escritural, “Los afectos” se caracteriza por su excelente factura literaria.

(*) El autor es escritor y miembro del PEN-Filial Cochabamba.



Fuente: http://www.lostiempos.com/lecturas/varios/varios/20160123/hasb%C3%BAn-los-desafectos-familiares-_330653_734916.html

lunes, 18 de enero de 2016

"LA COMPOSICION DE LA SAL" DESDE UNA MIRADA GESTALTICA





Lluvia de sabor salado

Iván Prado Sejas, OH Lecturas, Los Tiempos

 
Magela Baudoin, con sus relatos de “La composición de la sal”, nos lleva por llanuras y montañas extrañas donde lo obvio parece hacerse presente. Sin embargo, las configuraciones emergentes tienen sus propias características, y el lector atraviesa por diferentes gestalttens. Figura y fondo se filtran con fluidez en un intercambio donde, a partir la vivencia de los personajes, emergen sensaciones, emociones y pensamientos que no sólo atraviesan las retinas del lector, sino que resuenan en el centro del corazón y los mismos tienen vida propia.

En “La composición de la sal, podríamos decir que cada frase está hecha con escoplo. Los relatos son como esculturas que salieron de la piedra bruta, y por efecto del cincel artístico de la autora, cada cuento resulta ser una obra de arte. Trabajo arduo para Baudoin, pero, seguramente bastante satisfactorio después de haber logrado el producto final.    

En la obra, se entremezclan elementos de la vida cotidiana, en distintas situaciones y tiempos. Los ambientes emergentes son particulares, y cada relato tiene su particular espacio y tiempo. Las historias transcurren en distintos lugares del orbe (Bolivia, Argentina y Europa), y Magela Baudoin sabe desplazarse muy bien en cada territorio. Asimismo, en algunos relatos se dan historias paralelas donde los personajes parecen estar recorriendo, al mismo tiempo, distintos senderos, en un traslape de figura y fondo. En este contexto, aparece lo paradoxal en ciertas escenas, donde los personajes aparentan vivenciar sentimientos encontrados en un tiempo holístico, no lineal.

Las escenas están muy bien descritas en términos de acción y de ambientación. Al existir una pulcritud en las descripciones, las historias transcurren de manera tal, que el lector va vivenciando cada escena conjuntamente con los personajes o “viceversa”.

Lo familiar y lo personal emergen como factores intrínsecos en cada historia, y aparece de vez en cuando un añadido político, social, psicológico o filosófico. Los personajes son bastante heterogéneos, con roles distintos.

Entonces, se puede decir que cada cuento tiene su propio sabor, sin embargo, el lector podrá “degustar” cada historia conforme su esquema perceptivo y su mapa de sentimientos. Así, cada relato conduce al lector a una dimensión en particular, y de los planos superpuestos emergen afectos que llegan a sintonizar con las fibras emocionales.

Magela Baudoin es una escritora que ingresa con bastante fuerza al ámbito literario. Es autora de la novela “El sonido de la H” (2014) que fue galardonada con el Premio Nacional de Novela 2014, y es autora de “Mujeres de Costado” (Plural 2010). Asimismo, Baudoin es periodista y ha publicado artículos, reportajes, entrevistas y columnas en diferentes periódicos de Bolivia.

“La composición de la sal” es una obra de arte, que brilla por sus propias virtudes y cualidades. Sus relatos proyectan al lector en la intimidad del ser y consiguen reflejar hechos que están en lo profundo de la existencia humana. “La composición de la sal”, es un libro de lectura obligatoria para aquellos que gustan del relato con una “buena sazón”.

(*) El autor es escritor, psicólogo y presidente del PEN Cochabamba.

Fuente: http://www.lostiempos.com/lecturas/varios/varios/20160116/lluvia-de-sabor-salado_329878_733062.html